El Comité Judicial del Senado comenzó hoy el escrutinio de Elena Kagan como próxima juez del Tribunal Supremo de EE.UU., en medio de pugnas partidistas sobre si tiene madera para ser confirmada en el cargo vitalicio.
Kagan, una abogada de 50 años, fue nombrada el pasado 10 de mayo por el presidente Barack Obama para reemplazar al juez John Paul Stevens, que, tras anunciar su jubilación, cumplió hoy mismo su último día laboral en la máxima corte del país.
Kagan acudió al primer día de audiencias enfundada en un traje azul y mostrando una cortés sonrisa mientras, desde una larga mesa, escuchaba durante horas las declaraciones de los 19 miembros del Comité.
En su testimonio ante el Comité, parte del cual fue adelantado a los medios por la Casa Blanca, Kagan dejó en claro que la función del Tribunal Supremo es resguardar el imperio de la ley, con base en el principio de un trato equitativo.
"Eso quiere decir que todos los que acuden ante el Supremo, sin importar su dinero, poder o situación, reciben el mismo proceso y las mismas protecciones. Esto requiere de los jueces actuar con justicia e imparcialidad", argumentó Kagan.
El presidente del Comité Judicial del Senado estadounidense, el demócrata Patrick Leahy, afirmó que Kagan "se ganó su puesto en la cumbre" de su profesión y sus cualificaciones son "incuestionables".
"Espero que Elena Kagan demostrará a través de esta audiencia que será el tipo de juez independiente que será fiel a estos principios" de imparcialidad jurídica, agregó Leahy.
Desde antes de que iniciara la audiencia de confirmación, algunos republicanos, entre ellos el senador Jeff Sessions, han lanzado ataques contra Kagan por su falta de experiencia jurídica y por su presunto activismo a favor de causas progresistas.
De hecho, Sessions, el republicano de mayor rango en el Comité, dijo hoy a un programa de la cadena televisiva ABC que Kagan ha pasado gran parte de su vida como "una abogada y política" y ha demostrado una "filosofía" de "activismo" que, a su juicio, no le hacen merecer una confirmación.
Kagan, abogada del Gobierno ante el Tribunal Supremo, nunca ha sido juez pero a lo largo de su carrera ha demostrado capacidad para buscar consenso con sus opositores, según observadores.
Los republicanos piensan escudriñar el papel que pudo haber tenido Kagan, otrora decana de la Facultad de Leyes de la Universidad Harvard, para limitar el acceso de reclutadores militares a la prestigiosa facultad, al oponerse a la actual veda de los soldados abiertamente homosexuales en las Fuerzas Armadas.
También quieren que Kagan explique sus posturas en asuntos polémicos como el aborto, los derechos de homosexuales, la tenencia de las armas, y el uso de símbolos religiosos en sitios públicos, entre otros temas.
Algunos republicanos incluso han dejado entrever la posibilidad de torpedear la votación de Kagan en el pleno del Senado, pese a que reconocen que no tienen los 41 votos necesarios para lograr su objetivo.
Por su parte, los demócratas argumentan que las críticas a Kagan tienen un cariz político y son injustificadas, y vaticinan que ésta logrará el "sí" del Senado para el cargo vitalicio.
Se prevé que las audiencias de confirmación se prolonguen hasta el próximo jueves, tras lo cual el Comité Judicial deberá programar un voto.
Posteriormente, será en el pleno del Senado cuando se decida si Kagan asumirá el cargo para cuando el Tribunal Supremo comience su siguiente período de sesiones, el primer lunes de octubre próximo.
De ser confirmada, Kagan se convertiría en la cuarta mujer en lograr un puesto en la historia del Tribunal Supremo, después de Sandra Day O'Connor, Ruth Bader Ginsburg, y Sonia Sotomayor, en ese orden. EFE
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