Senadores y ONG celebran la prohibición de la venta de casi todas las bombas racimo


Los senadores demócratas Patrick Leahy y Dianne Feinstein, así como la organización HRW, celebraron hoy la aprobación de una medida en una ley presupuestaria que prohíbe la venta o la transferencia de casi todas las bombas de racimo.


La provisión, aprobada el martes dentro de un amplio paquete presupuestario, establece que no se pueden usar fondos del Ejército para la venta o transferencia de bombas de racimo de casi todas las categorías.


Solo se podrán exportar las bombas de racimo que tienen un margen de error de menos del 1 por ciento, es decir, con pocas posibilidades de no explotar completamente, ya que en este caso quedan escondidas como minas, con el consiguiente peligro para los civiles.


También se excluye de la prohibición las exportaciones que contemplen en el acuerdo de venta o de transferencia una mención específica de que las bombas de racimo serán utilizadas solo contra objetivos militares claramente definidos y no en lugares donde se sabe que hay civiles.


"Este es un paso clave para EE.UU. y refuerza los esfuerzos de otros países por parar las matanzas causadas por las bombas de racimo", señaló Leahy.


El senador indicó que la medida "puede servir de catalizador para una revisión por parte del Pentágono de la política estadounidense al respecto, con la perspectiva de erradicar rápidamente el uso de municiones de racimo, que causan daños inaceptables a civiles inocentes".

 

Por su parte, Feinstein subrayó que esta medida envía una señal de que el Gobierno de EE.UU. no venderá o transferirá peligrosas bombas de racimo a sus aliados, salvo que se pueda garantizar que la munición no representa una amenaza directa a la población civil.


Esos dos legisladores prevén presentar pronto otra ley para restringir permanentemente el uso de estas armas por parte de las Fuerzas Armadas estadounidenses, especialmente en áreas donde se sabe que viven y trabajan civiles.


La organización Human Rights Watch (HRW) señaló que la legislación aprobada el martes "vetará de manera permanente" casi todas las exportaciones de bombas de racimo de EE.UU., pero exigió al Gobierno revisar su posición sobre el tratado internacional para la prohibición de esos artefactos explosivos.

 

"Esta prohibición permanente representa un gran giro en la política estadounidense y acerca Washington más a la opinión internacional sobre esta terrible arma", afirmó el director de la división de armas de HRW, Steven Goose.


De acuerdo con esta agrupación defensora de los derechos humanos, solo una fracción muy pequeña de las municiones de racimo en el arsenal de EE.UU. puede acogerse a la excepción del 1 por ciento o menos de remanentes que no estallan para las exportaciones.


Esta prohibición fue aplicada por primera vez en una ley presupuestaria similar en 2007, pero su vigencia era solo de un año, y la prórroga, de un año más, fue incluida el año pasado.

 

Washington se opuso a firmar en diciembre en Oslo el tratado internacional para la prohibición de las bombas de racimo, de las que EE.UU. es uno de los principales fabricantes.


Según Leahy y Feinstein, el arsenal del Ejército de Estados Unidos cuenta con 5,5 millones de bombas de racimo y 728 millones de submuniciones.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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