Senegal vota por consolidar su democracia en un clima de extrema tensión
Octavio Carrasquilla
Senegal celebra el próximo domingo elecciones presidenciales en un clima de gran tensión, ya que la buena reputación de su democracia podría verse zarandeada si el actual presidente, Abdoulaye Wade, logra una polémica reelección.
Se trata de un desafío para el único país de África Occidental que no ha sufrido un golpe de Estado tras su independencia (en 1960, de Francia), pues la aspiración de Wade a un tercer mandato, cuando la Carta Magna pone un límite de dos, ha llevado a la oposición a tildar su ambición de "golpe de Estado constitucional".
Sin embargo, Wade, de 85 años, defiende que esa norma no es aplicable en este caso, puesto que la Constitución fue adoptada en 2001, un año después de que el actual mandatario llegara al poder.
Para exigir la retirada de la candidatura de Wade, la oposición y varias agrupaciones de la sociedad civil han convocado en las últimas semanas una serie de manifestaciones duramente reprimidas por la Policía, que han causado al menos ocho muertos.
En este sentido, las elecciones podrían desestabilizar a una de las potencias regionales, con una renta per cápita estimada en 1.090 dólares anuales y una esperanza de vida de 59 años, según datos del Banco Mundial relativos a 2010 y 2009, respectivamente.
Senegal figura en el puesto 112 de los 182 analizados en el Índice de Percepción de la Corrupción de 2011, elaborado por Transparencia Internacional.
Con una puntuación de 2,9 en una escala de 0 (más corrupto) a 10 (menos corrupto), Senegal, está mejor situado en esta materia que sus vecinos, Guinea Bissau (2,2), Guinea (2,1), Malí (2,8), Mauritania (2,4), a excepción de Gambia, puntuada con un 3,5.
No obstante, en términos generales, esta lacra afecta fuertemente al país africano.
Además, Wade ha pecado de nepotismo al intentar ceder el poder a su controvertido hijo Karim, aunque el fracaso de éste por hacerse con la alcaldía de Dakar llevó a su padre a aferrarse al poder.
Karim Wade controla cuatro importantes carteras del Gobierno: Infraestructuras Estatales, Transportes Aéreos, Energías y Cooperación Internacional, un cúmulo de responsabilidades que le ha granjeado el apodo de "ministro del Cielo y de la Tierra" por parte de la prensa local, que goza de una relativa libertad.
Senegal se encuentra en el puesto 76 de los 179 países analizados en el Índice de Libertad de Prensa 2011, de Reporteros Sin Fronteras (RSF).
El factor religioso también puede influir en el resultado electoral: el lanzamiento de gas lacrimógeno por la Policía dentro de una mezquita de Dakar el viernes pasado, mientras numerosos fieles rezaban, fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de una franja de la comunidad religiosa local, los Tidianes.
Esta comunidad forma, junto con los Mourides (a la que pertenece Wade), uno de los grupos más importantes en un país en el que alrededor de un 95 por ciento de los habitantes profesan la fe musulmana.
De hecho, analistas políticos vinculan la intensidad de la ola de violencia contra la candidatura de Wade vivida el fin de semana pasado con el enojo de los jóvenes seguidores de la cofradía Tidiane, que reclamaron la dimisión del ministro del Interior.
Wade, quien dijo en 2007 que no optaría a otro mandato, se enfrentará este domingo a trece candidatos, entre los que se encuentran tres ex primeros ministros y, por primera vez en la historia política del país, dos mujeres.
A pesar de sus palabras, el jefe del Estado senegalés anunció, en 2009, su candidatura para los presentes comicios.
A quienes le recordaron su promesa anterior de no concurrir a los comicios, Wade contestó: "ma waxoon waxeet" (el equivalente a "donde dije 'digo', digo 'Diego'", en la lengua oficial wolof), una fórmula que se ha convertido en máxima para los grupos de música rap que critican la falta de fidelidad del mandatario a su propia palabra.
En este contexto están llamados a las urnas unos 5 millones de senegaleses, en una región del continente que necesita estabilidad, tras la sacudida de los enfrentamientos armados postelectorales en Costa de Marfil tras los comicios de noviembre de 2010.
Por Saliou Traore
Tres exprimeros ministros, en la punta de lanza de la oposición senegalesa
Tres exprimeros ministros y el líder del Partido Socialista (PS) de Senegal destacan entre los trece candidatos de la oposición que intentarán impedir la reelección de Abdoulaye Wade en las elecciones presidenciales del próximo domingo. Uno de los exprimeros ministros es Moustapha Niasse, de 72 años, que intentará ganarse por tercera vez la confianza de los votantes para ocupar la Presidencia, tras fracasar en 2000 y 2007. Con un 17 por ciento de los votos logrados en los comicios de 2000, Niasse -graduado por la Escuela Nacional de Administración (ENA), que forma el cuerpo de élite de la administración pública- hizo posible la victoria de Wade, a quien apoyó en la segunda ronda electoral frente al entonces presidente socialista, Abdou Diouf. Nombrado primer ministro del Gobierno de coalición formado por Wade en abril de 2000, Niasse asumió el cargo durante apenas once meses, experiencia interrumpida por las profundas discrepancias que no tardaron a surgir entre grupos políticos unidos por el objetivo de acabar con 40 años de poder del Partido Socialista. Niasse fue durante más de tres décadas dirigente del PS, que abandonó en 1999 para crear su propio partido, la Alianza de las Fuerzas de Progreso (AFP). De nuevo candidato en 2007, Niasse tuvo menos éxito, pues logró apenas un 5,9 por ciento de los sufragios, aunque ahora busca convertirse en el cuarto presidente de Senegal con el apoyo de una veintena de partidos y asociaciones agrupados en el seno de la coalición "And Siggil Senegaal" ("Unirse por el Honor de Senegal"). Otro de los adversarios de Wade es Idrissa Seck, empresario y consultor de 51 años, que es el candidato de la coalición "Idy4president" ("Idy para Presidente"), formada por su partido Rewmi ("El País") y otros grupos. Wade le nombró en 2000 ministro de Estado director del Gabinete de la Presidencia de la República, como recompensa por su fidelidad de años de colaboración y su labor como director de su campaña en las elecciones de ese año. Nombrado primer ministro en 2002, Seck fue despedido en 2004 por el propio Wade, quien le acusó de malversación de fondos en las obras de remodelación de Thiès, localidad a 70 kilómetros de Dakar, que debía acoger los festejos conmemorativos del 44 aniversario de la Independencia de Senegal. Inculpado por el fiscal de la República, Seck fue detenido durante siete meses. Tras varias tentativas fracasadas de reconciliación con Wade, Seck concurrió a las elecciones de 2007, en las que fue el segundo aspirante más votado con el 16 por ciento de los votos. Alcalde de Thiès, su feudo político, Seck no oculta su ambición de convertirse en el cuarto presidente de Senegal, como escribió en su web: "Born to be president" ("Nacido para ser presidente"). Seck argumenta que su ambición no se ha visto colmada porque Wade prefiere a su "hijo biológico" (Karim, que ha ocupado cargos en el Gobierno) antes que a "hijo de prestado", como se denomina él mismo. Macky Sall, ingeniero geológico de 50 años que lidera el partido de la Agrupación de los Republicanos (APR), es otro exprimer ministro de Wade que pretende disputarle el puesto. Primer ministro de 2004 a 2007, Sall lideró la campaña que hizo posible la reelección de Wade en 2007 para un segundo mandato. Sall, elegido presidente de la Asamblea Nacional en 2007, cayó en desgracia política al intentar que Karim Wade declarara ante la comisión de Finanzas del Parlamento en 2008. El ahora candidato de la APR pidió al hijo del presidente que aclarara los gastos de financiación de las obras para la celebración de la cumbre de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) en Dakar, que se calculan en decenas de millones de dólares. Tras meses de conflicto con Wade, Sall perdió la Presidencia de la Asamblea Nacional, dimitió como diputado y creó su partido. Sall se ha alejado del Movimiento del 23 de Junio (M23), impulsor de las protestas preelectorales en las que han muerto al menos 8 personas, para hacer su propia campaña convencido de ir a una segunda ronda con Wade (si este no logra más del 50 por ciento de los votos), al que cree que ganaría con apoyo de otros grupos. También ve posible una segunda ronda con Wade el candidato del exgobernante Partido Socialista, Ousmane Tanor Dieng, tercer aspirante con más votos en las presidenciales del 2007, con el 13,5 por ciento de los sufragios. Aunque sus adversarios le culpan de la derrota del PS en los últimos comicios, Dieng, exasesor de Leopold Senghor (primer presidente de Senegal), ha tenido la autoridad necesaria para evitar la fractura del partido y ha reforzado su popularidad. Además, dos mujeres participan en la carrera presidencial por primera vez en la historia del país: Amsatou Sow Sidibé, profesora de Derecho de la Universidad Cheikh Anta Diop (Dakar), y Diouma Diakhaté, modista famosa por vestir a gobernantes africanos.