El ministro serbio de Exteriores, Vuk Jeremic, pidió hoy a Kosovo, que se proclamó independiente en febrero, que "no obstaculice los deseos de la comunidad internacional ni se oponga a las resoluciones vinculantes del Consejo de Seguridad de la ONU".
"Debo confesar mi decepción por la actitud de las autoridades de Pristina ante el informe del secretario general de la ONU", Ban Ki-Moon, reconoció hoy el ministro ante el Consejo de Seguridad.
Los miembros de ese órgano de la ONU estudiaron un informe elaborado por Ban sobre la situación en Kosovo, nueve meses después de que ese territorio serbio se autodeclarara independiente.
El informe toma nota del acuerdo alcanzado entre la ONU y Serbia a comienzos de mes sobre seis puntos relacionados con el estatus de Kosovo y con el envío de unos 2.000 expertos, policías, jueces y funcionarios de aduanas de la Unión Europea (UE), a través de la llamada Eulex.
El plan de seis puntos es rechazado por los albano-kosovares, que lo consideran contrario a su soberanía, ya que prevé una administración de facto paralela entre éstos y los serbio-kosovares.
La propuesta prevé que la policía y aduana serbia de Kosovo no dependa de esa misión civil europea (Eulex), sino de la administración interina de la ONU (UNMIK), que basa su mandato en la resolución 1.244 del Consejo de Seguridad, por la que se estipula que Kosovo sigue formando parte de Serbia.
La semana pasada el presidente de Kosovo, Fatmir Sejdiu, reiteró que el plan es "inaceptable" para Pristina.
En cambio, el ministro serbio defendió ante la ONU que el plan "establece las condiciones para proteger el bienestar de los serbios y de otras comunidades gravemente amenazadas en Kosovo".
"También cimenta el que Serbia sigue siendo indispensable para el autogobierno de nuestra provincia del sur", añadió hoy Jeremic.
Un rápido despliegue de la fuerza civil europea "sigue siendo una prioridad estratégica para Serbia y también debería seguir siéndolo para los miembros de la ONU de los Balcanes Occidentales", anotó.
"En los próximos años Serbia -toda Serbia, incluido Kosovo- se convertirá en un miembro de la UE. Nos uniremos con la cabeza bien alta, con nuestra integridad territorial intacta y con nuestra soberanía preservada", defendió Jeremic.
Ante el Consejo insistió una vez más en que "Serbia nunca jamás aceptará la independencia de Kosovo", algo que sí reconocen 52 países, entre ellos EE.UU. y 22 de los 27 miembros de la UE.
La embajadora estadounidense Rosemary DiCarlo recordó durante la reunión esas cifras y apuntó que "en nueve meses desde su declaración de independencia, la República de Kosovo ha fijado el contexto para crear una democracia estable y multiétnica", de forma que su independencia es "irreversible".
En su informe, Ban subraya que UNMIK "ha enfrentado desafíos significativos como las nuevas instituciones que se han creado, así como por los nuevos papeles que las autoridades de Kosovo tienen bajo la nueva Constitución", por lo que se pone de manifiesto la necesidad de avanzar en la reconfiguración de esa fuerza.
A través de su embajador Jean-Maurice Ripert, Francia expresó su apoyo al informe de Ban y aseguró que "ha llegado el momento de acelerar la reconfiguración de la presencia internacional" en la zona.
"En ese contexto, la Eulex buscará su desarrollo en todo Kosovo en estrecha coordinación con la UNMIK para asumir todas las funciones operativas en materia del derecho de derecho", explicó.
En conjunto, los miembros del Consejo acogieron con agrado la disposición de las partes a colaborar, así como los "continuados esfuerzos de la UE por avanzar hacia una perspectiva europea para los Balcanes Occidentales y, consecuentemente, por contribuir de forma decisiva a la estabilidad y prosperidad de la región".