Sesiones**El presidente de la República, Martín Torrijos, ha reiterado su disposición a iniciar en breve la discusión de las reformas a la Caja de Seguro Social y al sistema tributario, para lo cual, convocará a sesiones extraordinarias para no perder el tiempo y "tomar enseguida al toro por los cuernos". Es lo que hemos llamado, empujar temprano el trago amargo; para dedicarse, entonces sí, a construir y ejecutar su programa de gobierno. Sus predecesores, Pérez Balladares y Moscoso, prefirieron escurrir el bulto y evitar la toma de decisión.
Seguro**Confirmó el mandatario que los números, actualizados, del Seguro muestran una situación mucho peor de la diagnosticada en estudios previos, lo cual de por sí justifica la urgencia. Aquí no caben las trilladas posturas egoístas de " a mí no me toquen y miren pa’otro la’o". La entidad se está quebrando. Así que, como una inyección ante una fiebre alta, hay que aguantar para curar. Habría que ser tonto para dejarse morir sin sacrificar. Ojalá lo entiendan los asegurados.
Impuestos**La opinión del excontralor, José Chen Barría, sobre la reforma tributaria de Torrijos, nos parece sensata. Dice que no es bueno que cada gobierno venga con su propio paquete impositivo y tienda a cambiar el régimen fiscal cada vez que se queda sin dinero. Esa es la línea del menor esfuerzo, a más de que su efecto es recesivo, pues tiende a atemorizar y retrasar las inversiones. Hay que ser moderado con los tributos porque se corre el riesgo de que la economía se contraiga y se termine al final cobrando menos que con los impuestos más bajos.