SIDA**Las cifras son increíbles y preocupantes. No es posible que Panamá, siendo el segundo menos poblado de los siete países de América Central, tenga sin embargo el segundo mayor registro de infectados del virus del SIDA. Debería ser al contrario, esto es que fuéramos el segundo con menos cantidad de infectados, porque la lógica indica que a menos habitantes menor número de enfermos. Pero la regla con nosotros funciona al revés.
PAVOR**Lo dicho es un desastre, puesto que al ritmo que vamos podemos alcanzar la incidencia porcentual de Africa, que tiene el 40% de todos los infectados del planeta con no más del 10% de su población. Allá hay países que están tan azotados por el mal, que están virtualmente desapareciendo, diezmados y condenados a la perenne pobreza, porque no hay presupuesto nacional capaz de pagar el costoso tratamiento a tantos enfermos.
PREVENCION**Aunque el gobierno se esmera en seguir divulgando medidas básicas de prevención, el mal continúa su avance cortando la vida de gente valiosa, cada vez más joven, de ambos sexos, porque ya dejó de ser una enfermedad de homosexuales y drogadictos para afincarse entre los heterosexuales. Tenemos que sumarnos a la lucha haciendo docencia con nuestros seres queridos y ajustando nuestra conducta a la terrible realidad.