Dirigentes sindicales de Argentina admitieron las "dificultades" que afronta la Confederación General del Trabajo (CGT) en su relación con el reelegido Gobierno de Cristina Fernández, que a su vez niega un conflicto con la mayor y más antigua central obrera del país.
"Evidentemente nadie puede dejar de desconocer que hay dificultades y diferencias en algunas cosas muy puntuales. Estamos pasando por situaciones difíciles en cosas que no coincidimos", afirmó hoy a radios locales el diputado Omar Plaini, líder del gremio de repartidores de diarios y allegado del titular de la CGT, Hugo Moyano.
Luego de matizar que "tener diferencias es parte de la democracia", remarcó que "en lo estratégico" los sindicatos coinciden y acompañan al Gobierno.
Plaini destacó que "hay muchos temas" en la agenda del sindicalismo, como la distribución de ganancias anuales de las empresas entre sus empleados, una de las principales reclamaciones de la CGT, cuya dirección responde al Partido Justicialista (peronista) en el Gobierno.
En las últimas semanas, Fernández ha marcado cierta distancia con Moyano, el sindicalista más poderoso del país quien no acudió a la ceremonia de toma de posesión del segundo mandato de la jefa del Estado el sábado en la sede del Parlamento.
"Cuando estaba (el tres veces presidente, Juan Domingo) Perón no había derecho a huelga. Digo por lo que lo reivindican a Perón y nos critican a nosotros; con nosotros derecho de huelga hay; pero derecho de huelga, no de chantaje ni de extorsión", subrayó Fernández al hablar a los legisladores en su discurso de toma de posesión.
Juan Carlos Schmid, uno de los directivos la CGT, se mostró molesto con las declaraciones de Fernández, a quien le reprochó el no haber mencionado "a los trabajadores" cuando agradeció el apoyo recibido "en los momentos difíciles" de su primer mandato presidencial.
El sindicalista también reconoció que la relación con el Gobierno "está atravesando un momento difícil".
"La CGT tiene como objetivo la defensa de los trabajadores, y nadie podrá negar que este Gobierno tiene como uno de sus objetivos la defensa de los derechos de los trabajadores; ergo, estamos en la misma sintonía", contrapuso el senador oficialista Aníbal Fernández, jefe de Gabinete durante el primer mandato de la presidenta.
De todas maneras, el senador advirtió que el Gobierno no permitirá medidas de fuerza "para sacar una ventaja que no corresponde y poner en riesgo el andamiaje global de la economía de los argentinos".
La CGT también pide al Gobierno millonarios fondos para las mutualistas sindicales y la subida en un 20 por ciento del piso salarial a partir del cual se paga el impuesto a las ganancias.
La central sindical comenzó a marcar distancias a comienzos de este año, cuando Fernández negó mayor espacio a sindicalistas en las listas de candidatos oficialistas para las elecciones del pasado 23 de octubre, en las que la mandataria arrasó con el 54,1 por ciento de los votos.