Ábrego: Lee, Lynch y Salazar pidieron ser recluidos en pabellón ligado a pandilla en Colón
Los tres detenidos llegaron al Complejo Penitenciario Nueva Esperanza, solicitando ser recluidos en uno de los pabellones donde se encuentra una de las bandas.
Frank Ábrego, ministro de Seguridad. Foto: Cortesía
El ministro de Seguridad, Frank Ábrego, explicó las razones por las que el exalcalde de Colón, Alex Lee; el representante de Barrio Norte, Javier Lynch, y el tesorero, Orlando Salazar, fueron trasladados a la isla de Coiba.
De acuerdo con el ministro, los tres detenidos llegaron al Complejo Penitenciario Nueva Esperanza, solicitando ser recluidos en uno de los pabellones donde se encuentra una de las bandas más poderosas de Colón.
Ábrego señaló que, ante esta situación, las autoridades decidieron trasladarlos a Coiba para cortar sus posibles vínculos con la organización criminal, atender sus respectivos casos y preservar su seguridad, luego de que recibieran amenazas.
El titular de Seguridad descartó que el traslado esté relacionado con los cuestionamientos que el diputado Jairo Salazar ha realizado en la Asamblea Nacional contra los estamentos de seguridad.
"Eso no tiene nada que ver. Las investigaciones de ese caso continúan por el Ministerio Público y por la Dirección de Investigación Judicial", enfatizó en el programa Debate Abierto.
Ábrego agregó que en la isla de Coiba están los 29 líderes de las pandillas que operan a nivel nacional, ocho de ellos vinculados a estructuras criminales que operan en Colón.
"Nosotros atacamos a los líderes de pandillas, que son los que nos hemos llevado tanto a Coiba como a la cárcel de Chiriquí en el área de máxima seguridad, donde hay alrededor de 80 líderes de pandillas", explicó.
No obstante, aclaró que eso no significa que las pandillas que tienen a sus líderes detenidos no sigan operando.
Por ello, las autoridades tratan de que no mantengan el liderato a través del corte de la comunicación para que no puedan seguir dando órdenes en el negocio de la droga o a través de la eliminación de su contrario, e incluso, a miembros de su propia pandilla que mandan a eliminar.