Sociedad

Agoniza movimiento por las víctimas de la dictadura

El 60% de las personas que iniciaron la lucha han fallecido y hay otra parte que decidió abandonar el Cómite de Familiares por falta de ánimo. Manuel Noriega es la única personas detenida. Un 50% de los procesos siguen archivados y el resto, ahogados en recursos en la Corte.

  • 79 millones esla demanda económica que exigen familiares. Cifras. 116 personas fueron asesinadas y desaparecidas durante la dictadura militar. 40 años de espera llevan algunas madres de familia para que se sepa del paradero de sus hijos.

@AntonioSaul27

La mesa de entendimiento entre el Estado panameño y los familiares de las víctimas por la dictadura militar agoniza. Quienes lucharon por más de 40 años para que se hiciera justicia están perdiendo las esperanzas.

“No se ha avanzado en nada”, así resumió Maritza Maestre las tres reuniones que han sostenido con las autoridades de este gobierno para que se cumplan los ejes de justicia, economía y moral, los cuales se habían establecido en la mesa para resarcir los daños provocados a estas familias durante los 21 años de dictadura militar.

Un ejemplo está en el eje de justicia, explicó Maestre, ya que han pasado casi diez años desde que se hallaron los restos óseos y estos se encuentran en los laboratorios del Instituto de Medicina Legal y Ciencia Forense (IMELCF), pero aún no se ha logrado el reconocimiento de los mismos.

 

Maritza Maestre comentó que esa labor es fundamental para que los procesos judiciales prosperen.

“En la identificación de los restos óseos existe acceso económico, pero no hay la voluntad política del Estado”, señaló Maestre al argumentar que la contratación de los antropólogos forenses argentinos se ha suspendido en varias ocasiones por tecnicismos burocráticos que mantienen estancada esta labor.

 

En el Ministerio Público existe un fondo de 135 mil dólares que está destinado para el pago a los antropólogos forenses, pero estos dineros siguen congelados en una cuenta bancaria ganando intereses.

Antropólogos

El año pasado, cuando se había concretado la llegada de los antropólogos forenses argentinos, se condicionó el laboratorio del IMELCF con las exigencias presentadas por los especialistas internacionales en este tipo de trabajos en los que se busca encontrar células en huesos con un alto grado de deterioro.

 

El propósito era que los antropólogos pudieran hacer el trabajo en Panamá sin necesidad de salir a su país para analizar las muestras.

Maritza Maestre indicó que al comparar el Istmo con países como Argentina y Chile, donde se dieron dictaduras militares durante la misma época que en Panamá, se descubre que en estos casos se dieron condenas de exmilitares, pese a las complejidades de los procesos, situación que en Panamá no ha ocurrido.

El único que ha sido condenado y permanece detenido es el exgeneral Manuel Antonio Noriega, sin embargo, pese a que en muchos de estos hechos se menciona a colaboradores del régimen, estos siguen libremente por las calles porque algunos procesos continúan estancados y en otros de los casos se ha ordenado el archivo en vista de que se trata de personas desaparecidas.

De ahí la importancia del reconocimiento de las víctimas para que se pueda lograr la reapertura de unos 50 procesos que permanecen archivados por orden de los propios tribunales.

Se trata de restos óseos encontrados en fosas comunes ubicadas en los terrenos de los antiguos cuarteles de las Fuerzas de Defensa, en Tocumen, provincia de Panamá; en Kije, Chiriquí, y en la isla Coiba de la provincia de Veraguas.

Eran recintos policiales considerados importantes centros de operaciones que sostenían a la dictadura que gobernó el país desde octubre de 1968 hasta el mes de diciembre de 1989.

En estos sitios se ha exigido que se coloquen placas para una especie de monumento con los nombres de quienes asesinaron y desaparecieron en estos sitios.

Explicó Maritza Maestre que esta es parte de las demandas del eje moral, que tampoco se ha cumplido.

Uno de los avances en este sentido fue la construcción de un parque en honor a las víctimas de la dictadura en los terrenos donde estaba la casa de Manuel Antonio Noriega.

Sin embargo, con la llegada de este gobierno el proyecto quedó en el olvido, la colocación de la primera piedra ha quedado cubierta por los matorrales que han crecido en el área como muestra del abandono del proyecto.

Adicional, Maritza Maestre consideró que este proyecto no tenía el aval de los familiares de las víctimas por considerar que es un área poco accesible y que se trata de un terreno que sigue en litigio.

En su momento, el expresidente Ricardo Martinelli, cuando efectuó el acto de inicio de la construcción del parque, había señalado que los tribunales nacionales habían otorgado estos terrenos al Estado, sin embargo, el abogado Julio Berríos, representante legal de Noriega, aseguró que están agotando otros recursos dentro y fuera del país para recuperar estos bienes.

Por consiguiente, para Maestre, estos litigios colocan un nuevo obstáculo en la posibilidad de construir un parque en ese sitio.

Existen otras opciones, tal es el caso del parque conocido como “El Florista”, ubicado en la Cinta Costera. Maestre reveló que en la reunión de la mesa de entendimiento que se dio en marzo se habló de esta posibilidad, pero el parque se encuentra en la fase de traspaso del Órgano Ejecutivo al Municipio de Panamá, para que luego se proceda con la obra.

Decepción

Maestre mencionó que es necesario que haya un lugar donde se plasme toda la historia que rodea esta etapa de nuestra vida republicana, la cual -indicó- no debe olvidarse, por eso es importante el eje moral.

Explicó que a veces siente que ante los sinsabores, que son más que las glorias, hay deseos de abandonarlo todo, sin embargo, cuando recuerda la promesa que le hizo a su abuelo de llegar hasta el final para hacerle justicia a su tío Alcibiades “Chibale” Bethancourt, entonces sigue hacia adelante.

Pero la realidad es dura, más del 60% de los familiares que iniciaron la lucha en el Comité de Familiares de Desaparecidos de Panamá, Héctor Gallegos (Cofadepa-GH) han fallecido.

Maestre es testigo de muchos casos de familiares que han decidido abandonar el grupo, principalmente porque están decepcionados por la falta de acuerdos y otros porque prefieren seguir la lucha por su cuenta.

Consideró que es una forma de fraccionar el grupo para debilitarlo y percibió que todo esto lleva a una intención.

Reiteró que principalmente está en la voluntad política, tomando en cuenta que en estos momentos el Partido Revolucionario Democrático, que fue el brazo político de la dictadura en esta administración, tiene una importante influencia por la alianza de gobernabilidad que existe con el Partido Panameñista.

Esta relación política que existe en el país, indicó Maestre, es lo que está promoviendo un silencio cómplice de parte de las autoridades.

Maritza Maestre: ‘Para que haya perdón, tiene que haber justicia’

Por 43 años, Maritza Maestre se ha dedicado a buscar la verdad, no solo en el caso de su tío Alcibiades “Chibale” Bethancourt, sino en cada una de las 116 historias.

Hay un común denominador que permite que estas familias se mantengan unidas: que se haga justicia por las muertes de sus parientes durante la dictadura militar, sin embargo, cada historia tiene episodios distintos que llegan a ser desgarradores.

Maritza Maestre conoce los detalles de cada una de las historias, ella es la encargada de la custodia de los archivos de los casos.

“No tengo odio ni venganza, sino mucho dolor”, con estas palabras expresa Maritza Maestre la historia de sufrimiento que ha vivido su familia con la desaparición de su tío “Chibale”, un pescador oriundo de Chame que su único pecado fue haberle confesado a un amigo su ideología contraria a los militares que gobernaban el país.

“Ya casi pierdo las esperanzas de que aparezcan los restos de mi tío”, dijo Maritza al expresar que en el caso de “Chibale” hay una especie de código del silencio que impide conocer a dónde fue a parar Bethancourt.

Oderay Bethancourt, a sus 86 años, recuerda como si fuera ayer aquel despliegue armado de policías que se dio en su casa en Chame, sujetos uniformados y fuertemente armados entraban a la residencia desde vehículos y hasta bajaron de helicópteros.

Allanaron la casa como si estuvieran buscando a un peligroso delincuente y como no lograron ubicar a “Chibale”, quien estaba trabajando en altamar, se llevaron al hermano menor como una especie de rehén para que se entregara.

Así relató la señora Oderay la historia de su hermano, quien se entregó; solo se sabe que llegó al cuartel en Chame para nunca más tener noticias de él.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América