Con la llegada de noviembre, las banderas panameñas comienzan a adornar jardines, avenidas, parques, centros comerciales y otros espacios del país. Una de las prácticas más comunes es colocarlas directamente en el césped, pero ¿está permitido hacerlo?, ¿se necesita autorización y qué debe hacerse con ellas cuando terminan las fiestas patrias?
Vladimir Berrio Lemm, integrante de la Comisión Nacional de los Símbolos de la Nación, explicó que la legislación panameña no contempla disposiciones específicas sobre el uso de banderas de mano o de escritorio. Sin embargo, tampoco establece una prohibición expresa para colocarlas clavadas directamente en la tierra.
El especialista recordó que el uso de los símbolos patrios está regulado por la Ley 34 de 1949, reformada por la Ley 2 de 2012. Este marco legal se complementa con el Decreto Ejecutivo 337 del 22 de diciembre de 2017, que contiene el manual para el uso de los símbolos de la nación.
Según Berrio Lemm, no existe una diferencia expresa entre colocar estas pequeñas banderas en el jardín de una vivienda, un centro comercial, una institución pública o espacios como parques e isletas. Tampoco se requiere una autorización específica para clavarlas en el suelo.
No obstante, recomendó prestar atención a su presentación y conservación. Una de sus sugerencias es adquirir banderas con astas más largas, incluso del doble de las habituales, para que al colocarlas en el césped permanezcan por encima de la hierba y estén menos expuestas al polvo, el lodo y la humedad.
Otro aspecto importante es la responsabilidad de retirarlas cuando termine su propósito. El integrante de la comisión advirtió que alguien debe encargarse de recogerlas para evitar que permanezcan deterioradas o abandonadas en jardines y espacios públicos después de las celebraciones patrias.
En cuanto a su confección, la normativa tampoco establece especificaciones particulares para las banderas pequeñas. Sin embargo, el funcionario recomendó que mantengan las proporciones y los colores oficiales de la bandera panameña. Para las de mano, sugirió un tamaño aproximado de 21 por 14 centímetros, preferiblemente con astas negras y remates dorados.
Las banderas pequeñas suelen confeccionarse con telas sintéticas ligeras, lo que permite adquirirlas a precios económicos. Para eventos internacionales o actividades de mayor formalidad, aconsejó optar por banderas de escritorio con sus respectivas bases y astas.
¿Qué hacer con las banderas después de las fiestas patrias? El experto explicó que las pequeñas, utilizadas en manos, escritorios o vehículos, deben recogerse, enrollarse y colocarse en una bolsa antes de depositarlas en un basurero cuando termine su uso.
En el caso de las banderas de tamaño oficina en adelante, hasta las utilizadas en el Cerro Ancón, el procedimiento es diferente. Estas deben recogerse durante septiembre, doblarse y enviarse a la Gobernación de cada provincia, acompañadas de una nota para que sean incineradas durante los últimos días de octubre, conforme al marco legal de los símbolos nacionales.
El procedimiento también debe tomarse en cuenta para los elementos decorativos utilizados durante las fiestas patrias, como banderas, listones tricolores y otros adornos instalados por instituciones públicas, municipios, juntas comunales, escuelas y centros comerciales.
La recomendación es darles el manejo correspondiente según su tamaño, para evitar que los símbolos nacionales terminen deteriorados o abandonados después de las celebraciones.