Datos
- 2,000 dólares, precio más alto que se paga para comprar una pistola dentro de un penal.
- 100 dólares cuesta una botella de ron dentro de las cárceles, diez veces más del precio de mercado.
Clave
- Visitas
- Cada 15 días se dan las visitas familiares en los complejos penitenciarios La Joya y La Joyita, la regla es cuatro personas por recluso.
- Organización
- Por ser una población de 9 mil internos, se dedica una semana completa para cada penal y se selecciona un día para cada pabellón.
- Déficit
- Uno de los graves problemas del sistema es la falta de custodios civiles, para este año requerían de 150 unidades y solo se han inscrito 50.
- Sanciones
- Están divididas en faltas leves y graves, y las sanciones van desde amonestación verbal hasta la suspensión de las visitas familiares.
En las cárceles panameñas hay todo un mercado ilegal de bienes y servicios, que para las actuales autoridades del Sistema Penitenciario se ha convertido en el talón de Aquiles entre los tantos problemas que se encuentran en cada uno de los 23 centros penitenciarios que hay en el país.
“Lo que uno quiere, lo puede conseguir al precio que sea; desde cigarrillos, celulares, televisores, computadoras, botellas de whisky, cajas de cervezas y hasta armas de fuego”, reveló Luis, un joven de 27 años, que hace poco salió del centro penitenciario La Joya, tras pagar una sentencia de cinco años de prisión por un hurto agravado.
Y es que el único requisito es tener dinero para lograr un bien deseado dentro del penal; en ese mercado de ilegalidades un producto pudiera estar costando hasta diez veces más del precio real.
Para muestra un botón, una botella de whisky que en el mercado regular cuesta 50 dólares, dentro de las cárceles supera los 300 dólares.
Si no hay mucho poder adquisitivo, entonces las botellas de ron cuestan 100 dólares, dice la fuente; precio que en el mercado está por el orden de los 35 dólares, cuando se adquiere en discotecas; en las bodegas es mucho más económico, allí podría costar entre 5 a 10 dólares.
Roberto Sanguillen, abogado defensor de los derechos humanos de quienes están privados de libertad en los penales, asegura que el problema apunta hacia un caso de corrupción.
Controles
Al echar una mirada por todo lo que tienen que pasar quienes van a la cárcel para visitar a un privado de libertad, se corrobora lo que plantea Sanguillen.
El periodo de revisión tiene un tiempo entre una a tres horas, dependiendo de la hora y el tipo de visita.
Quienes llegan más temprano tienen mayor posibilidad de no tomar más de una hora en la revisión.
Las visitas familiares se realizan cada 15 días , toma una semana, ya que se divide por pabellones.