Contradicción, improvisación y descoordinación entre el responsable del proceso de mejoras al sistema de transporte, el ministro de Gobierno, Milton Henríquez, y el presidente Juan C. Varela dejó en evidencia el paro de operadores del metrobús.
Desde hace siete días, cuando Varela anunció en cadena nacional que la empresa Mi Bus sería nacionalizada, los planteamientos sobre el futuro del transporte público en la ciudad cambian conforme aparecen los movimientos de presión por la zozobra que generó el anuncio entre los usuarios y operadores del metrobús.
Ayer, el propio Varela contradijo su discurso que pronunció el pasado 8 de octubre cuando cumplió sus 100 días de gestión. En cadena nacional de televisión, Varela dijo que la empresa sería rescatada al 100% y desacreditó las declaraciones de Henríquez de que el proceso de transición había iniciado.
Ese mismo día, Varela reconoció en su mensaje a la nación que el problema del transporte era uno de sus mayores desafíos y para manejarlo planteó su fórmula: Estamos en conversaciones con Mi Bus para que pase a ser una empresa 100% del Estado, operada por un concesionario privado que garantice la prestación de un servicio de transporte público.
Al día siguiente, un comunicado del Ministerio de Gobierno (Mingob) certificaba las declaraciones del mandatario. Allí, Henríquez agregó que Mi Bus había aceptado retirarse del negocio. Hemos llegado a un acuerdo con la empresa Mi Bus, ella se va a retirar, el Estado va a asumir el servicio del metrobús como una empresa pública y lo dará entonces en administración a uno o varios operadores..., decía el comunicado, que dejaba en evidencia la finalización de las negociaciones para concretar dicha aspiración. De inmediato se iniciaron las gestiones que Henríquez llamó transición.
La decisión fue comunicada por el ministro de Gobierno, quien se trasladó hasta el patio de Los Pueblos, a un minúsculo grupo de operadores el pasado 10 de octubre.
En compañía del director de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), Julio González, y de Luis Fernando Villegas, gerente de Mi Bus, Henríquez ratificaba sus declaraciones: La empresa Mi Bus no seguirá operando el servicio de metrobús, pero quiero enfatizar que el hecho de que la empresa no siga operando no significa que no va a continuar la operación del metrobús.
En declaraciones a NexTV, Henríquez hasta habló de un equipo técnico que se encargaría de hallar un valor consensuado para indemnizar a la empresa.
Para dar tranquilidad a los trabajadores en el reconocimiento de sus prestaciones una vez concluyeran las negociaciones, expuso: Esperamos que esta transición nos lleve a que la operación sea mejor para los usuarios y para los que la operan.
Las declaraciones del ministro volvieron a ser difundidas por la oficina de prensa del Mingob.
Sin embargo, la noticia no fue bien tomada por los operadores, quienes ya tenían antecedentes de acuerdos incumplidos por la empresa cuando demandaban mejoras salariales.
En medio de unas negociaciones con pocos detalles, los operadores se declararon en huelga de brazos caídos, lo que provocó que se destaparan las contracciones entre los responsables de hallar una solución al problema y quedara en evidencia la improvisación del Gobierno.
La negociación sobre la que había informado Henríquez nunca se dio y en realidad empezaba ayer.
En medio de una turba de operadores que exigía garantías de sus prestaciones, el mandatario hizo un cambio en su discurso: en el anuncio se dijo que se iban a iniciar las conversaciones, y esas conversaciones no han empezado, se van a iniciar hoy (ayer).
En este momento, el concepto de indemnización es de darse un convenio con la empresa y ese aspecto está concedido... declaraba el mandatario a los huelguista apostados en su mayoría en el patio de la 24 de Diciembre.
La aclaración no terminó de convencer a los manifestantes, quienes pedían como única condición la firma de un documento oficial como garantía para levantar la medida de presión.
Luego de en una hora de conversación, las partes acordaron que se dejara en blanco y negro la petición: que el Gobierno se comprometiera a velar por sus prestaciones laborales y que la empresa no tomara represalias contra ellos.
Firmado el documento por el presidente, trabajadores y el gerente de Mi Bus; Varela declaró abierta de manera oficial las conversaciones con la empresa y la participación de los operadores. Para hoy se convocó la primera reunión a las 11:00 a.m. en el Palacio de las Garzas, pero con una advertencia por la responsabilidad de Estado este es un tema que se manejará en privado con los trabajadores y la empresa hasta que se den conclusiones.
El gerente de la empresa, Luis Fernando Villegas, insistía en que no se tomarían represalias, pero se invitaba a los trabajadores a retomar sus funciones para restablecer el servicio.
Mientras se resolvía la petición y los metrobuses volvían a circular, múltiples cuestionamientos se generaron por el manejo que dio el Gobierno al problema con los conductores.
El expresidente Ricardo Martinelli, en su cuenta de Twitter, cuestionó la incapacidad del ministro Henríquez para hallar una solución al problema. En el acuerdo no participó el ministro Henríquez ni el directo de la Autoridad de Tránsito.
La dirigente sindical Maribel Gordón dijo que se evidenció la intención del Gobierno por indemnizar a la empresa a costa de la necesidad de la población.
Lucía Perea, representante de los usuarios del transporte, comprende que no hay autoridad en temas relacionados al transporte. En tanto que los transportistas aprovecharon la distracción estatal para incrementar la flota de buses para trasladar a los usuarios con tarifas que duplican el costo oficial.
Datos
- 3,500 trabajadores tiene la empresa Mi Bus, según reporta en su portal web.
- 1,236 unidades circulan en la capital, según se establece en el contrato 21-10.
- 24 horas duró la huelga de los operadores para exigir garantías en sus prestaciones.