De balones hasta neveras: la basura que no llegó al mar
Una barrera instalada en el río Matías Hernández ha retenido más de 27,000 kilos de residuos desde el inicio de sus operaciones.
Cuatro personas trabajan en la recolección y clasificación de los desechos que recoge la barrera en el río Matías Hernández. Foto: Cortesía
Lo que termina en el río Matías Hernández puede ser tan común como una botella plástica o tan inesperado como una nevera. En los primeros meses de operación de la barrera instalada en este cauce por la organización Marea Verde, fueron retirados más de 27,000 kilos de residuos.
De ese volumen, unas 22 toneladas corresponden a desechos generales y otras cinco toneladas a botellas plásticas que pueden ser recicladas, indicó la organización.
La cifra de botellas adquiere otra dimensión cuando se toma en cuenta su poco peso. Esos 5,000 kilos representan un volumen considerable de envases que, de no ser interceptados, podrían terminar en la Bahía de Panamá. A ellos se suman 214 balones, 193 partes de neveras, 30 juguetes plásticos y 11 partes de autos.
La barrera del Matías Hernández forma parte del proyecto Siete Cuencas, impulsado por la organización MareaVerde junto a sus aliados de The Ocean Cleanup. La iniciativa busca intervenir los siete principales ríos que desembocan en la Bahía de Panamá para detener los residuos antes de que alcancen el ecosistema marino.
El Matías Hernández es el tercer río intervenido. Primero fue el Juan Díaz, en 2022, y Río Abajo, en 2025. En cada uno, la corriente termina mostrando una parte del problema que existe más allá de sus aguas.
Para Laura González, directora ejecutiva de Marea Verde, la variedad de objetos encontrados demuestra que no se trata únicamente de un problema de limpieza. "Es un problema complejo y sistémico", señaló, al considerar que la solución también pasa por infraestructura, monitoreo, frecuencia de recolección de la basura y participación ciudadana.
La organización trabaja además con las comunidades cercanas a los ríos mediante programas de educación ambiental e incidencia. El objetivo, explica González, no es solamente recoger lo que ya llegó al agua, sino reducir la cantidad de residuos que se generan, reutilizar y reciclar para disminuir la presión sobre el sistema de manejo de desechos.
La barrera del Matías Hernández es apenas una parte de la segunda fase del proyecto Siete Cuencas. El próximo objetivo es el río Tapia, donde la organización trabaja con la Junta Comunal de Don Bosco para instalar una nueva barrera antes de finalizar este año. Después seguirán los ríos Tocumen, Curundú, Matasnillo y Río Cabra.
Cuando se complete el proyecto, la meta será evitar que más de 800,000 kilos de basura lleguen al mar y recuperar al menos 100,000 kilos de plástico, manifestaron desde la organización.
Para lograr este objetivo el organismo dice que la respuesta implica reducir la basura que se genera, mejorar su recolección y cambiar la forma en que los ciudadanos disponen de sus desechos en sus hogares y las vías públicas.
Cada residuo que queda atrapado en la barrera es uno menos en la Bahía de Panamá. La tecnología puede interceptar la basura cuando ya está en el río; el verdadero reto es evitar que llegue hasta allí.