La falta de planificación y de una adecuada estructura vial, según expertos, ha sido clave en el fracaso del sistema metrobús que, si bien se modernizó en flota, en 54 meses no ha logrado compararse con el servicio de frecuencia que mal brindaban los criticados “diablos rojos”.
La gestión de implementar el metrobús fue a destiempo en cada una de sus fases. A juicio del ingeniero en Transporte Augusto Curiel, para que un sistema de transporte público superficial sea eficiente no lo puede poner a competir con el automóvil, compartiendo la misma infraestructura vial.
Curiel expuso que era necesario haber diseñado y construido carriles exclusivos de transporte público, a fin de otorgarle lo que se conoce como una velocidad comercial del sistema que permita cumplir con los horarios de servicio en las paradas.
En segundo lugar, resaltó que otorgar la concesión a una sola operadora deja en debilidad de negociación al Estado, ya que es muy importante que sean varias operadoras las que exploten el sistema, toda vez que la competitividad es clave.
La llamada transformación del transporte público que se inició en diciembre del 2010 con el sistema metrobús se quedó a medias y empezó a mostrar notorias falencias cuando se implementó en las rutas troncales, mostrando poca efectividad de respuesta a la demanda de usuarios en algunos de los sectores del área metropolitana.
Las deficiencias comprobadas hasta por la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) y la actual administración son el resultado de no haberse hecho los estudios necesarios, previo a su implementación, de infraestructura vial y de cantidad de pasajeros por ruta.
Así lo deduce Carlos Harris, abogado y exdirector de la ATTT, ya que el haberse implementado sin planificación llevó a traer una cantidad de metrobuses y dejar por fuera el servicio de “diablos rojos” cuando todavía la empresa —Mi Bus— no tenía control absoluto de la frecuencia necesaria para darle servicio a la población.
En muchas de las rutas por donde necesariamente debe circular este sistema y en donde se movilizan muchas personas, los vehículos no circulan adecuadamente por las calles porque sus dimensiones (tamaño) superan la capacidad de la estructura vial, lo que atrasa la frecuencia, planteó el abogado.
Percepción
Considerando que la transición de un sistema caótico y atomizado —como han sido los “diablos rojos”— a un sistema organizado —aunque no eficiente— siempre crea distorsiones, lleva a Curiel a no ver el metrobús como un fracaso en “términos absolutos”.
Lo mismo reconoce Harris que, consciente de que fue una gran idea, sostiene que el problema recae en que no se planificó, además se implementó de una manera incorrecta y que ahora es difícil de corregir.
Convertir el sistema metrobús en una operadora estatal no parece ser una solución, subrayó Curiel, ya en Latinoamérica existen muchas amargas experiencias en este sentido, que han dejado cementerio de buses y clientelismo sindical, recordó el ingeniero.
Sin embargo, ese es el camino que, a largo plazo, se prevé para solucionar el problema, y para tal efecto, el Metro de Panamá S.A. estaría absorbiendo la administración del metrobús, con miras a una integración de todos los sistemas.
Integración
La mala implementación de los modos de transporte (selectivo, colectivo interno, colectivo urbano, metro), en el que ninguno de los cuatro funciona íntegramente, es otro aspecto que ha llevado a naufragar la modernización del sistema público de pasajeros, aprovechada por la piratería en la que “diablos rojos” han encontrado las vías libres para seguir rodando.
El metrobús está funcionando sin un transporte interno integrado. El ingeniero Miguel Martínez recalcó que con cuatro años de haberse puesto en marcha, todavía no hay un plan coherente que se haya presentado de cómo va a ser la integración de un sistema de ruta interna a un alimentador.
El Estado puede administrar los buses y no va a pasar nada, es la percepción de Martínez, sustentada en que las rutas internas, que debían ser las alimentadoras de este sistema, desconocen su futuro, si es que acaso se le va a indemnizar, si van a ser parte de una empresa grande, o si les van a ayudar a renovar la flota.
Por su parte, transportistas de esas rutas se han adelantado en la búsqueda de posibles opciones para mejorar el servicio.
Recientemente una comitiva de transportes viajó a Brasil para ver opciones de transporte que pueda reemplazar el que ya existe.
Máximo Díaz, dirigente transportista, informó que se estableció conversación con la compañía Marco Polo, la que mostró interés en brindar el financiamiento, pero apenas es una propuesta para presentarle al Ejecutivo.
Solución tardará
Para Harris se requiere hacer una modificación en el sistema metrobús, tomando en cuenta aquellas poblaciones que están a lo interno de las vías principales.
El Gobierno está demorado en traer la supuesta solución en la que se debe considerar hacer un buen estudio de la situación, que de acuerdo con el exdirector de la ATTT tiene solución, pero no tan rápido, porque se debe ir poco a poco para que en un par de años se pueda resolver esa problemática.
Al respecto, Martínez apuesta a que a la par de las negociaciones se debe ir viendo cómo integrar todos los componentes del sistema para lograr que llegue a ser eficiente.
Mientras, a la insatisfacción de los usuarios se añade el descontento de viajar en buses a los que el tiempo les ha empezado a pasar la factura.
Piden continuidad
Kadir Sheffer Tuñón, representante de los usuarios por Panamá Oeste en la junta directiva de la ATTT, señaló que Mi Bus desde sus inicios no ha querido invertir adecuadamente en la prestación del servicio.
Existe una realidad en lo cultural y estructural, enfatizó Sheffer Tuñón, y es que a la fecha no se resuelven los problemas viales ni la imprudencia en el manejo por parte de algunos conductores.
Hoy se agudiza este problema con los recuentos de hechos de operadores que han agredido a usuarios, lo que deja mucho que desear, puesto que es una vieja práctica de los “diablos rojos”.
El vocero de los usuarios hizo un llamado a la comisión de alto nivel para que no pase de este año sin tener respuesta de la continuidad de la modernización del transporte público de pasajeros, ya que las penurias, maltratos y pésimo servicio se acrecientan cada día.