Mientras otros países invierten 2.4% de su producto interno bruto (PIB), en investigación y desarrollo (I+D), Panamá solo destina 0.1%, de acuerdo con un informe efectuado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).
El denominado "Estudio Multidimensional de Panamá" es claro en revelar que entre las principales barreras que existen en el país para lograr un crecimiento sostenible e inclusivo está la falta de inversión en la educación.

Se advierte que esa falta de inversión incide en forma directa en la calidad de la educación pública panameña.
Es conveniente señalar que los expertos que aportaron en el análisis del estudio concluyeron en que Panamá no solo debería mejorar sus planes educativos y la capacitación de su profesorado en las escuelas públicas, sino también ofrecer formación continuada.
Ante esto, la dirigente magisterial Yadira Pino aseguró que efectivamente ninguno de los gobiernos en los últimos 25 años han cumplido con ese porcentaje del PIB hacia la educación, a pesar de que los ingresos del Estado han ido en aumento.
Agregó que lo que ha ocurrido es que se maneja la tercerización de los servicios, dando prioridad a proyectos que representen dinero para empresas de allegados a las autoridades de turno, olvidando así las inversiones en áreas como las comarcas y otras de difícil acceso.
Pino denunció que gran parte de las escuelas tienen necesidades de reparaciones y construcciones, a las cuales tampoco se está destinando recursos, y ejemplo de esto es que demoran las aprobaciones para el desembolso del Fondo de Equidad y Calidad de la Educación (Fece), destinado para dicha finalidad.
En 2016, los gremios magisteriales se fueron a huelga en exigencia a ese 6% del PIB para la educación.
La dirigente magisterial consideró que se debe reglamentar el uso de este porcentaje, así como fiscalizar y verificar en qué se está invirtiendo.
Por su parte, la economista Maribel Gordón, alerta de que en Panamá no hay investigación ni tampoco se aporta a la innovación tecnológica, lo que obviamente es un elemento que merma la capacidad desde un proceso de formación y educación de la población.
Además, destaca que siempre a los jóvenes se les coloca en una situación de rezago frente a las necesidades que demanda el desarrollo nacional, lo cual es un problema grave.
Igualmente, cree que las universidades no están invirtiendo en una política investigativa que aporte hacia el desarrollo social y nacional en las diversas áreas del conocimiento.
"Nos hemos dedicado a ser hacedores de cosas para otros y no a proyectar un plano que nos permita la innovación", afirmó la economista.
Por su parte, el economista Juan Jované también coincide en que Panamá invierte poco en innovar y de que hay muchos jóvenes en edad de estar en secundaria, pero que están en hogares relativamente pobres y no asisten a la escuela.
"Se van a quedar en un mundo en el que cada día hay que tener más calificación para estar en el mercado laboral", indicó Jované, a la vez que vaticina que esta realidad le pasará a la próxima generación.
Jóvenes son más vulnerables a los vaivenes de la economía nacional
Según un informe divulgado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), Panamá ha liderado en los últimos años el crecimiento económico de la región, con un promedio arriba del
6%.
A pesar de que este factor le haya permitido combatir la pobreza y la pobreza extrema, hay muchos de los que escaparon de esta penuria que siguen siendo vulnerables y una desaceleración económica los haría regresar a la pobreza.
Por su parte, la economista Maribel Gordón siempre ha tenido sus aprehensiones sobre la medición de la pobreza y si realmente se ha salido de ella o las cifras han sido maquilladas, producto de los cambios metodológicos para su cálculo.
Amplió que esa vulnerabilidad de la que se habla sería un piso básico que no los saca del todo de la pobreza, sino que los coloca en un nivel de fragilidad frente a cualquier cambio, sobre todo los jóvenes que son sujetos de volver a caer a esta condición.