Datos
- 1,500 Casos de violencia doméstica se reportaron en 2012 a nivel nacional.
- 150 Fueron protagonizados por miembros de la Policía Nacional.
Los fríos asesinatos cometidos en los últimos 24 meses a manos de unidades de la Policía Nacional en contra de sus parejas han puesto en alerta a las autoridades, que buscan contrarrestar la violencia doméstica.
Las cifras que registra la Policía Nacional a través del programa Siberpol indican que, tan solo año pasado, se reportaron unas 1,500 denuncias a nivel nacional de violencia doméstica contra la mujer, y que de estas, el 10% (150) estaban relacionadas con unidades que pertenecen a los estamentos de seguridad. Y la tendencia para el año 2013, en este mismo tema, parece ser sostenida.

Estos datos estadísticos son el resultado de las quejas que a diario se interponen el Centro de Recepción de Denuncias de la Fiscalía Auxiliar y en las diferentes oficinas delegadas del Ministerio Público que están en las estaciones policiales de todo el país.
Jairo Samaniego Amaya, director del Centro de Recepción de Denuncias, ubicada en el corregimiento de Calidonia, indicó que allí llega más del 70% de las quejas que se dan a nivel nacional.
Samaniego reconoció que la tendencia de casos de violencia doméstica en los que están involucrados policías es elevada. En este sentido, el funcionario adelantó que se maneja un proyecto que consiste en sostener una comunicación directa con la Policía para que, a la hora de aplicar las medidas de protección en el caso de que sean agresores, se les prohíba llevar a sus casas el arma de reglamento.
De acuerdo con el informe de incidencias del programa Siberpol, la Policía Nacional es el estamento de seguridad que registra el mayor número de casos. El fenómeno ocurre debido a que es la entidad que cuenta con el mayor número de unidades, en comparación con el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) y el Servicio Nacional Aeronaval (Senan).
La subcomisionada Mirta Mosquera, jefe de Bienestar Laboral en la Policía Nacional, habló sin tabúes sobre este problema, y reconoció que es un mal con que se batalla constantemente en la institución y que para enfrentarlo hay que imponer mucho carácter.
“Aquí lo primero que se hace es proteger a la víctima, independientemente de si el policía es el agresor, porque nosotros no somos partícipes de patrocinar unidades agresoras”, dijo.
Mosquera fue muy enfática al decir que se está persiguiendo este delito y que cuando un miembro de la entidad se ve envuelto, se tiene como norma desarmarlo cada vez que se va para su casa.
Sin embargo, manifestó que muchas veces son las propias esposas las que retiran los cargos para que sus esposos puedan volverse a llevarse las armas para el hogar.
A juicio de la jefa de Bienestar Laboral, esta actitud de las mujeres víctimas de violencia tiene un trasfondo económico, toda vez que los policías reciben ingresos adicionales en su tiempo libre al cubrir puestos remunerados, y para ello deben tener consigo su arma de reglamento.
La subcomisionada Mosquera señaló que ante estos hechos en los que está de por medio el bien más preciado, que es la vida, es prioridad la seguridad de la mujer y de sus hijos, por esta razón se aplica el carácter y se mantiene la medida de protección.
Añadió que desafortunadamente se dan casos que concluyen en hechos trágicos como feminicidios, pero son muy pocos en comparación con los reportes que se atienden en la institución perpetrados por civiles.
Los dos casos más recientes de feminicidio en los que estuvieron involucrados policías se registraron en noviembre del año pasado y en julio de este año. En noviembre de 2012, una unidad policial ingresó a una iglesia evangélica y le disparó a su pareja. Por otra parte el hecho registrado el pasado mes de julio se dio en el Hospital San Miguel Arcángel, cuando un sargento ingresó al nosocomio donde su pareja –una unidad policial– laboraba, y le disparó sin mediar palabra.
La fiscal segunda superior, Argentina Barrera, que investiga ambos casos, señaló que los resultados de la sumarias dan cuenta de que en ambos hechos había antecedentes de violencia doméstica. Por esta razón, la posición del Ministerio Público es solicitar que se aplique todo el peso de la ley a estos uniformados.
Para Alejandro Pérez, psiquiatra forense y especialista en la conducta humana, el tema del feminicidio por violencia doméstica no es exclusivo de los policías, y asegura que se da en todos los niveles profesionales y sociales del país.
Pérez indicó que no existe un perfil específico de agresor, él asegura que se trata de un tema cultural en el que el hombre siente que su esposa es de su propiedad. Según indicadores que maneja este especialista, entre el 1 y 2% de los reportes de violencia doméstica que se presentan terminan en feminicidios.
Explicó que el periodo de tiempo en el que se incuba la violencia doméstica puede ir de siete a doce años, hasta que la mujer decide romper el silencio y denuncia la situación.
En ese sentido, la subcomisionada Mosquera reiteró que en la Policía Nacional no se defiende este tipo de casos, sin embargo, reconoce que existen anillos de seguridad que hay que fortalecer para que estos casos no terminen en asesinatos.
“La seguridad empieza con uno mismo”, comentó Mosquera al hacer alusión a las medidas que deben asumir las mujeres, al denunciar oportunamente cuando la unidad que está acusada de violencia doméstica vulnera las medidas de protección.
Agregó que a los policías se les recomienda elegir bien a sus parejas, toda vez que la naturaleza de su trabajo los obliga a estar mucho tiempo fuera de casa. “El policía tiene un compromiso, muchas veces trabaja el doble y en días de asueto para proteger la integridad de los ciudadanos, y sus parejas no lo entienden, lo que provoca que se comiencen a acumular tensiones, iras y hasta dudas que se manifiestan en escenas de violencia”, detalló.