Especie
- Propagación
- Las hembras Aedes aegypti son las transmisoras de la enfermedad, no el macho.
- Reproducción
- Las hembras llegan a poner de 80 a 100 huevos.
- Liberación
- Obtenido el permiso, el macho transgénico será llevado en potes dentro de un “cooler” y en carro se procederá a liberarlos.
Procedimiento
- 30 puntos donde se liberarán los zancudos.
- 500 es la cantidad que se esparcirán en las localidades seleccionadas.
Hace tres meses, llegaron al país cuando apenas eran huevecillos, procedentes del Reino Unido. Su misión: copular con la hembra Aedes aegypti para convertirse en una alternativa con la que se pueda combatir este vector, transmisor del dengue.
Se trata del mosquito transgénico, que en la carrera por obtener progenie (descendencia) tenía que demostrar si era buen competidor con el macho salvaje. Todo indica que pasó la prueba con la hembra nativa, ya que en los estudios de competencia que se realizaron en el Instituto Conmemorativo Gorgas, se reflejan buenos resultados de la copulación entre ambos zancudos.

En condiciones normales, un mosquito debería tener una eficacia de un 80% a 90% en la cópula, al momento que dos machos compiten por la hembra; no obstante, en el transgénico está entre un 40% a 50% debido a que tiene dos factores que le bajan esa eficacia, que es el transgén y el marcador fluorescente, que disminuye la competividad y la longevidad (tiempo de vida) en el campo.
Las investigaciones que iniciaron científicos del Gorgas a finales de febrero, comenzaron con la fase de llevar los huevecillos a etapa adulta hasta ver si competían exitosamente con el macho salvaje, concluyeron hace dos semanas. (Ver infografía)
Esta tecnología de mosquitos genéticamente modificados la desarrolla desde hace 10 años la compañía Oxitec, y su creador es el científico Luke Alphey. La empresa colaboró con los estudios en Panamá, aportando los huevecillos con la cepa OX513A.
Néstor Sosa, director del Gorgas, informó que, una vez finalizado el estudio de competencia, probablemente en un par de semanas se estarán trasladando al campo con la liberación de los machos transgénicos, pero antes deben obtener el permiso de la Comisión Nacional de Bioseguridad, a quienes en esta semana posiblemente le estén enviando los resultados.
“Si para importar los huevecillos nos tomó dos años, ahora no debe demorar”, resaltó el investigador.
El uso de esta nueva herramienta para erradicar el dengue genera polémica entre grupos conservacionistas. Solo el año pasado se realizó un foro en la Universidad de Panamá, en el que expertos en bioseguridad de México, Malasia y Reino Unido analizaron los pros y los contras de la implementación de esta nueva herramienta.
“Ante nuevos abordajes a problemas con la impronta de nuevas tecnologías, se debe tomar más en cuenta las consideraciones bioéticas, que apoyan a la sociedad en su conjunto y no nada más lo que se desea hacer. Prevenir es mejor que remediar, y menos costoso también”, sostuvo Carlos Guerra, secretario administrativo del Consejo Técnico de las Ciencias Biológicas de Panamá.
Guerra señaló que el manejo de una tecnología de genes, que todavía está en pleno desarrollo, podría acarrear situaciones no previstas y que pudieran anticiparse si se diera una mayor difusión a los involucrados.
Considera que por tratarse de un asunto de interés público, prima la precaución e inocuidad, así como el conocimiento informado. “Una mayor difusión debió darse a la población en general, que podría verse afectada si algo no sale tan bien como lo planeado”, expresó.
Basa su apreciación en lo sucedido con el gusano barrenador, una estrategia similar, en la que se dieron algunos casos desafortunados que -en vez de liberar moscas estériles fueron fértiles- lo que fortaleció a la especie que se deseaba controlar. “Los mosquitos son mucho más pequeños que las moscas y otros problemas similares o parecidos pueden ocurrir”, resaltó.
El también presidente del Colegio de Biólogos de Panamá, ante la evidente puesta a prueba de esta tecnología, espera que se hayan realizado los trabajos de estudio de evaluaciones ambientales, de salubridad y de riesgo rigurosos en el país y se haya capacitado a muchas personas para prevenir casos fortuitos como los antes expuestos.
Al respecto, Sosa dijo que responsablemente se han hecho estudios, se revisó la literatura publicada y tienen la confianza de que es una tecnología segura.
No hay riesgo de que los mosquitos queden en el ambiente y ocasionen la enfermedad, pues no se alimentan de sangre, sino de néctar, aseguró el investigador. Además, la diferencia es que el mosquito transgénico tiene unos genes que se transmiten a las siguientes generaciones, lo que impide que nazcan porque muere en estado de larva o de pupa y tiene un gen que la da un color fluorescente, que les permite a los científicos identificarlo de los salvajes.
Lorenzo Cáceres, entomólogo del Gorgas, comentó que las localidades donde se realizará las pruebas de campo son Princesa Mía, Lluvia de Oro y Nuevo Chorrillo, distrito de Arraiján, sobre todo en la última -donde se liberarán los machos transgénicos- se les ha explicado a los moradores en qué consiste el trabajo y cuál es el propósito. Proceso que retomarán cuando obtenga el permiso de liberación.
Explicó que se escogieron esas zonas porque para realizar estudios deben ser áreas de aislamiento de otras donde esté presente el Aedes aegypti, además tiene que haber alta densidad del vector y lo otro es que no puede haber la especie de Aedes albopictus, puesto que cuando son larvas de primer estadio, morfológicamente no se puede diferenciar uno del otro y eso trae inconvenientes al momento de la liberación.
Mediciones en zonas
Cáceres indicó que antes de este estudio, que demora un año y que, además debe realizarse en temporada seca y lluviosa, se ha estado observando el comportamiento del mosquito nativo en estas áreas.
En octubre del año pasado procedieron a liberar la misma cantidad que se va a utilizar en el transgénico para ver la longevidad, el grado de dispersión y, con base en esto, conocer la población adulta de Aedes aegypti que hay.
Esto les permite tener una base para cuando se libere el transgénico, saber cuánto tiempo durará con vida en el ambiente. Por lo general es de 8 a 10 días, concluyó Cáceres.
En 2012, los niveles de infestación de mosquitos Aedes en las localidades seleccionadas eran alrededor del 40% a 50%.
El uso de estos mosquitos transgénicos debe ser complementado con las otras medidas de control para el dengue (fumigación, educación comunitaria). “Esto no va a ser la solución”, enfatizó Sosa, pero se puede usar como un complemento, por ejemplo, en lugares considerados peligrosos a donde no se puede entrar a buscar reservorios del Aedes.
Finalizados todos los estudios, los resultados serán entregados por el Instituto Conmemorativo Gorgas al Ministerio de Salud, donde la Comisión Sectorial le corresponderá evaluarlos y ver si se pone en marcha esta herramienta.