Sociedad

Penales improvisados complican aplicación de rigores de seguridad

Un taxi, una calle justo al lado del penal, y una menor de edad fueron los elementos reales que se combinaron en los predios de la cárcel de La Chorrera, para volver a escenificar la lucha por impedir que se vulneren las cárceles ubicadas en medio de poblados.


  • 2 personas fueron retenidas en el más reciente caso de intento de ingreso de artículos restringidos a La Joyita, la semana pasada.
  • 11 celulares fueron decomisados. Es el artículo que más se introduce.
  • 19 objetos adicionales completaban el cargamento encontrado.
Vulnerables
  • Modelo
  • El sistema penitenciario local utiliza la modalidad de adaptar cárceles a las sedes regionales de Policía. Eso las hace vulnerables por la cercanía a residencias o por el solo hecho de estar en una ciudad. Conocedores de la materia advierten que estas no son apropiadas para este tipo de estructuras.
  • Comunicación
  • Pero incluso en las cárceles ubicadas en áreas apartadas, todos los privados de libertad tienen derecho a estar en comunicación con amistades y familiares, en las visitas programadas, según lo estipula el artículo 58 de la Ley 55 de 2003, que reorganiza el Sistema Penitenciario. Y es allí donde algunos sacan ventaja de este derecho, intentando introducir a los penales artículos restringidos -otros ilegales- censurados por esa misma Ley.

Un taxi, una calle justo al lado del penal, y una menor de edad fueron los elementos reales que se combinaron en los predios de la cárcel de La Chorrera, para volver a escenificar la lucha por impedir que se vulneren las cárceles ubicadas en medio de poblados.

Ocurrió el pasado mes de abril. Agentes del Grupo Ciclista de la Zona de Policía de Panamá Oeste se percataron de que una chica de 17 años intentaba introducir artículos prohibidos para los privados de libertad.

 

¡Alto allí!, le gritaron. Al ver que era descubierta, la adolescente paró un taxi que pasaba y se dio a la fuga. Pero el operativo de control que se armó de inmediato logró detenerla en la calle Rockefeller.

Al ser aprehendida se le encontró una bolsa con 20 municiones sin detonar (calibre 38), cinco cartones de cigarrillo, 50 encendedores, 20 cajetillas de gillette, un celular con su cargador y tres botellas de bebidas alcohólicas.

Y aunque este intento fue frustrado, de esa misma cárcel —a finales del año pasado— logró fugarse el peligroso antisocial y pandillero Cristian ‘Omi’ Campbell, de solo 21 años, pero señalado en 8 casos de homicidio.

 

Lo único que necesitó ‘Omi’ fue una segueta para cortar el picaporte de la puerta de su celda, y ¡zaz! saltó a la calle. Allí ya lo esperaba un auto 4x4 con el que completó la fuga.

Todo ocurrió en las narices de una docena de unidades policiales que se encontraba de turno.

Ahora bien, este tipo de casos no son exclusivos de la cárcel de La Chorrera. Se han registrado también en todos los centros penales de las provincias, justamente porque están ubicados en plena ciudad.

 

“Yo les llamo cárceles improvisadas. La calle pasa a escasos metros, y son zonas de acceso público. Estas no son condiciones para un centro penal”, explicó el director encargado de la cárcel de La Chorrera.

Ángel Calderón, director del sistema penitenciario de Panamá, reconoció esta situación. “La gente se arriesga más a tratar de meter artículos por la cercanía de la calle. Pero incluso en La Joya y La Joyita (ubicadas en área selvática) se las ingenian para amontonar cosas en los predios”, explicó Calderón.

De hecho, solo durante su gestión se han frustrado 6 de estos intentos.

 

 


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933437
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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