Cuando tenía 17 años sintió el cosquilleo de entrar a la vida religiosa, pero no fue sino hasta los 28 cuando renunció a la vida que había llevado hasta entonces para comenzar otra con un objetivo muy claro: entregar su tiempo a Dios.
La hermana Mirna Judith Delgado Martínez es panameña, tiene 43 años y ya va a cumplir 15 años de vida religiosa; ha estado conviviendo en el Hogar Divina Gracia en el distrito de Arraiján, Panamá Oeste, y se encarga junto con otras monjas y ayudantes de cuidar y ayudar a sanar heridas en mujeres adolescentes víctimas de maltrato.

Mirna, como tal vez muchas otras religiosas, nunca pensó entrar a esta vida donde se tiene que acoger a una serie de reglas, y no tiene historias como que se vestía de "monjita" o que asistía constantemente a la eucaristía o de ser muy piadosa.
La hermana contó que decidió entregar su vida al Señor porque sintió el deseo de estar más cerca y porque en ello hay un llamado de Dios que resulta complejo explicar, pues solo se siente.

Pero hacer el anuncio público del deseo de ingresar a la vida religiosa no resultó fácil; la hermana narró que cuando decidió decirle a sus padres, su madre permaneció una semana sin hablarle.
"Para mí era duro porque era muy apegada a mi mamá, pero para ella también era difícil... gracias a Dios, duró solamente una semana, pues he escuchado historias de religiosas cuyos padres demoran años en aceptarlo", expresó.
De la vida que dejó, la hermana Mirna dice no extrañar nada, excepto los deportes, pues ella era incluso madrina de equipos.
De hecho, tampoco siente la falta de una pareja o la ilusión de tener hijos, aunque en su juventud fantaseó con tener mellizos.
"Ahora resulta que tengo 24 niñas y me sacan canas verdes", cuenta la hermana Mirna con gracia.
Las tentaciones están presentes también en la vida religiosa, y según la hermana, para el voto de castidad se tiene que tener convicción y la mirada fija en el Señor.
Además, cree que la forma en que fue educada le ayuda mantener su decisión.
"Cuando entré a esta vida yo dije al Señor: si algo sucede, si me enamoro de un hombre, haz que yo mire los dos amores y vuelva a elegirte a ti, pero hasta ahora no he tenido esa tentación de enamorarme".
La hermana Mirna contó que incluso le ha tocado recibir piropos de hombres, pese a verla con el hábito, pero aseguró que solo les responde: "que Dios te bendiga".
Ser monja es visto por algunos como una especie de "encierro", pero la hermana Mirna les recordó que ellas también asisten al cine, a la playa o disfrutan de un helado.
"Hay muchas personas que piensan que uno entra a la vida religiosa por despecho, no voy a negar que existan casos, pero en su mayoría no es así", concluyó.
Perfil
Nombre: Mirna Judith Delgado Martínez
Origen: Alcalde Díaz
Hija de Emilia Martínez de Delgado y Manuel Antonio Delgado
Tiene dos hermanas y un hermano: Dora Delgado Martínez, Jenifer Delgado Martínez y Manuel Delgado Martínez.
Estudios: Se graduó del colegio Richard Newman y en la universidad estudió Administración de Empresas; solo le falta entregar su tesis.
Su mejor amiga es la hermana Daira Rosales, quien dirige el Hogar Divina Gracia en Arraiján. La admira porque la ha guiado en su caminar.
No le gusta mucho la cocina, pero lo hace porque es necesario.
De hecho, aprendió a hacer postres como dulce frío, de zanahoria, flan y otros.
La frase
Porque tenía 28 años tú dices: ella debería estar casada y tener hijos, y si entró a la vida religiosa es porque la dejó el tren, pero no fue por eso. Hay gente que piensa que uno no puede disfrutar siendo religiosa