Sociedad

Redes sociales se usan para promover fantasías sexuales

Las parejas swinging o que participan en orgías no deben ver en esto un escape o una alternativa a una relación infeliz, lo correcto es buscar ayuda. Quienes practican estos encuentros se ven expuestos a muchos riesgos de salud físicos y mentales que dejan secuelas en las personas.


Opinión
  • Alex Neuman van der Hans
  • Consultor de tecnología/Vida Digital
Precaución
  • El sexo libre e irresponsable es algo que existe desde tiempos inmemoriales. Asimismo, existen otros vicios de toda índole que representan un costo a la sociedad civil —entre el tema de salud, aplicación de la ley, interrupción de servicios básicos y otras situaciones que se dan producto de estos vicios. La internet es una herramienta más. Como tal, está siendo aprovechada no solo por aquellos que comercialmente tienen alguna ganancia que obtener a partir de estas actividades, sino también por particulares con interés de participar en este tipo de situaciones por curiosidad, morbo u otras razones.
  • En cualquier caso, hay dos condiciones principales que debemos tomar precauciones —personas mayores de edad y menores de edad. En cuanto a los menores de edad, la educación es lo más importante; como padres y familiares debemos asegurarnos de que los menores conozcan las consecuencias de acciones irresponsables, sobre todo a tan temprana edad. Mientras más jóvenes, es más importante estar consciente de sus hábitos, lo que hacen en sus dispositivos y con quién lo hacen.
  • A los mayores de edad, deben tomar en cuenta que, al igual que cualquier otra actividad peligrosa, conlleva múltiples riesgos. Un riesgo adicional es la posibilidad de ser descubierto —cosa que para algunos lo hace más atractivo. Las consecuencias sociales y laborales no se hacen esperar. Además, siempre existe la posibilidad de que haya dispositivos de grabación de audio, video o imágenes. Así como la tecnología ha facilitado este tipo de encuentros, asimismo debemos como miembros de una sociedad estar anuentes de las consecuencias en un mundo en que la información puede ser transmitida de un punto al resto del planeta en segundos.

Con el tiempo, una práctica de vieja data está saliendo de aquel clóset donde se mantenía escondida.

Los encuentros sexuales en los que participan varias personas o las llamadas orgías y swinger se están promoviendo en las redes sociales (Twiter y Facebook).

Un tabú que, en una sociedad que no termina de aceptar que parejas del mismo sexo convivan juntas, está cobrando auge en estas plataformas interactivas, y donde hombres y mujeres ofrecen sexo a cambio de nada, solo por placer.

En uno de estos sitios webs, un sujeto de nacionalidad extranjera busca personas interesadas en participar en este tipo de encuentros.

Al lograr llamar su atención de entre un mundo de personas que navegan en la red, accede a la invitación y sin ningún tipo de recelo responde: Ya he participado de esto, no tienes por qué temer yo hago lo que tú quieres. Si quieres dos hombres o dos chicas, entre pareja, como quieres, no importa cómo lo pidas.

La conversación continúa y el hombre reitera que ha participado en varias ocasiones de estas orgías. Tengo un amigo con su esposa a los que también les gusta participar de estas citas, o tú traes a quien quieras.

Su ventana del chat vuelve y se abre, sin vacilar en su escrito contestó que a él le gusta mucho el sexo, aunque deja claro que no le gusta hacerlo con hombres, prefiere ver a dos mujeres o que la fiesta sea con dos damas.

En su caso es precavido, a diferencia de otros. Me gusta conocer a la persona antes de ir al acto, de igual manera utilizo preservativo en todos los actos. Participo de esto, pero de una forma muy discreta.

Según contó, las redes sociales ayudan a conseguir a las chicas, pero a la final son estas las que se deciden. No hay que pagar nada, solo disfrutar, afirmó.

Como esta persona, muchas otras navegan en busca de placer, pero ¿quién controla estas actividades?

Carlos Gálvez, exdirector general de Salud, comentó que la promoción de este tipo de actividades podría pasar hasta por publicidad engañosa; sin embargo, no hay una venta como tal; además el problema radica en que a quién se sanciona.

Gálvez, quien se mostró sorprendido de que esto se dé en Panamá a través de las redes sociales, consideró que no deja de ser un atentado a la salud mental y física del individuo, pero que es difícil regular, aunque no imposible.

Se puede regular

El doctor trajo a colación que el Código Sanitario establece que cualquier evento, situación, actividad que atente contra la salud humana puede ser intervenida por la autoridad sanitaria, que es la que puede dictar las pautas.

Con base en la norma, señaló que si es posible —por lo menos— hacer una regulación inicial bajo el argumento de que es una práctica que favorece el tipo de riesgo de transmisión de enfermedades, a través del acto sexual porque no hay ningún control de las personas que participan de ese acto.

Eso sin contar que la práctica sexual sin protección puede llevar a un embarazo no deseado y a otros riesgos que no son propiamente de salud, como lo es la prostitución, que puede estar disfrazada en esa práctica. Aparte del daño a la salud mental que ocasiona a las personas, como la pérdida de valores y de la autoestima, muchas veces por prácticas agresivas (sadomasoquismo).

No obstante, Gálvez es consciente de que al entrar a regular esta materia tienen en contra diversas leyes que protegen la libertad sexual y de expresión. Los que las defienden pueden aducir que están haciendo uso de ese derecho, pero el bien común siempre será superior al derecho de una persona, enfatizó.

Por ejemplo, se necesitará poder demostrar que las personas que se inscriben o asisten a ese tipo de actividad son mayores de edad, debe haber prueba de que no hay menor involucrado.

Por otro lado, la autoridad judicial puede presentarse y tiene todo el derecho para estar en esas reuniones y solicitar cédulas de identidad.

Igualmente, si a alguien se le diagnostica VIH y en el historial clínico se sospecha que lo adquirió en esos encuentros, eso puede demostrar que es una situación peligrosa, no solamente para esa persona, sino para el resto de la gente que participó, son algunos de los argumentos que se pueden emplear para colocar un castigo.

El epidemiólogo dijo que se tienen elementos para iniciar un marco legal para mitigar estas actividades, pero se necesitaría hacerlo más específico, ya que cuando se elaboró el Código (1945), tal vez no había ese tipo de situaciones. Habría que legislar un poco más fino y hacer modificaciones con base en cómo ha evolucionado la sociedad actual, agregó.

Como todo en la vida, los encuentros sexuales también tienen sus normas. Yunilca Brett, psicopedagoga con especialidad en sexología, explicó que el swinger es una manera de vida de parejas, pero con acuerdo, tiene sus modos y reglas establecidas.

Resulta muy diferente a las orgías, que son fiestas sexuales, puesto que allí no hay prácticamente nada, pero en el swinger hay reglas que las parejas llevan y dentro de este hay diferentes modalidades.

Una ruleta rusa

Brett lamentó que no se tenga una restricción como tal para estas páginas sociales y lo que les queda, a los padres, es aplicar sistemas dentro de las computadoras para bloquear ese tipo de información y que no llegue a los hijos.

Los mayores de 18 y 21 años de edad tienen total y plena decisión de lo que quieren y cómo llevar la vida sexual, por lo tanto, son capaces de decidir si participan o no de estos actos, pero algunas veces te pasa la factura y con interés, al contraer una infección de transmisión sexual, resaltó la sexóloga.

Muchas veces al no saber a dónde se va, qué hay detrás de eso, o con quién te vas a encontrar, te expones a encuentros peligrosos, donde hay desde psicópatas, venta de órganos, trata de blancas, violación hasta secuestros exprés.

En Panamá, el swinger se practica mucho y está en boga desde hace unos 15 años.

Hace tres años, Brett realizó una investigación que reveló que el swinger hace ocho años estaba en su boom máximo, y sigue estándolo. Así como se practica en todos los estratos sociales y en todas las edades. Parejas con un año, cinco o toda la vida juntas, lo hacen.

De hecho, Marco Gandásegui, doctor en sociología, lo sostiene: Ese no es un problema, es una moda. No es que no existía, estaba allí, pero escondido.

Desde el punto de vista social siempre ha existido, lo que pasa es que ahora a alguien se le ocurrió sacarlo del clóset y se ha puesto de moda. No ha aumentado ni disminuido, si se compara con el pasado, y no tienen impacto sobre el futuro, subrayó.

Gandásegui recalcó que los que están en esta moda swinger no es ese sector golpeado de la población, sino más bien los de las capas medias-altas, en las que este tipo de prácticas no es novedoso, lo que pasa es que ahora aparece en las redes sociales.

¿Qué o deriva? Las fantasías sexuales, la monotonía, la parafía (enfermedades derivadas: me encanta que me vean o exhibicionismo). Aunque existen millones de razones, remarcó Brett, quien aconsejó que este tipo de relaciones no resuelven los problemas entre parejas y que lo adecuado es buscar ayuda de un profesional o sentarse a aclarar las cosas.

Cuando hay menores involucrados se considera delito

Cuando se trata de este tipo de actividad, si son menores de edad, definitivamente es un delito. Si son adultos, hay que estudiar las circunstancias de cada caso para establecer si hay o no un hecho punible, dijo Katya Meléndez, fiscal primera de circuito, especializada en la investigación de delitos sexuales. En el caso de adultos se recibe la denuncia, se hace un análisis si lo denunciado contraviene algunas disposiciones del Código Penal en caso de delitos sexuales. Lo que se investiga no es el medio de transmisión, sino el contenido, manifestó Meléndez.

Cabe señalar que fuentes judiciales revelaron que en la actualidad se lleva una investigación relacionada a este tipo de encuentros sexuales, en los que se detectó la participación de menores de edad.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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