
Claves
Casos recientes
- 13,000 personas resultaron afectadas tras las inundaciones producidas en Chepo, Darién, Colón, Panamá Oeste y Chilibre, en diciembre de 2010.
- 10 muertes se registraron durante este temporal que duró cerca de 24 horas.
- 800 viviendas y comercios resultaron afectados producto de un fuerte aguacero registrado en noviembre de 2012, en Panamá Oeste y Colón.
Claves
- La provincia de Panamá es la que ha mostrado una tendencia más alta hacia las inundaciones, con casi un 50% de las registradas, producidas mayormente por las cuencas de los ríos Caimito, Juan Díaz y Pacora, las cuales están clasificadas como de “muy alta” susceptibilidad a desbordes.
- Para evitar estas tragedias, las autoridades recomiendan minimizar toda clase de actividad negativa en las cuencas susceptibles a inundaciones; educar a la población para que adquiera conciencia de no edificar viviendas cerca de los ríos con peligro de desbordamiento; controlar la deforestación y cuidar las fuentes de energía primaria, de manera que sean usadas con moderación; reducir la extracción minera en los márgenes y dentro de los cauces de ríos y quebradas y crear conciencia en las comunidades para mantener limpios los ríos, quebradas y drenajes.
Las provincias de Bocas del Toro y Panamá son las que más calamidades sufrieron por las inclemencias del tiempo entre 1998 y 2012. Entre ambas suman 37 muertos y 173 mil 295 personas afectadas, revelan estadísticas del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc).
La mayoría de estos daños tienen que ver con inundaciones, y no porque los ríos se hayan tornado más peligrosos de la noche a la mañana, sino por una combinación de hechos en donde la mano del hombre ocupa un lugar preponderante.
Panamá y Bocas del Toro tienen cerca del 65% de los 319,365 afectados en los últimos 14 años por las inundaciones en todo el país (ver ilustración).
Luis Villamonte, geógrafo del Sinaproc, explicó a Panamá América que la peligrosidad de un río depende de factores “socio-naturales” que se desarrollan en sus riberas o cuencas.
Precisó que los ríos han aumentado su caudal en los últimos años debido al impacto que sufre el medioambiente por los diferentes proyectos residenciales y comerciales y al efecto del cambio climático.
Las grandes construcciones producen una gran impermeabilización del suelo y por ende las aguas que antes eran absorbidas de forma natural, ahora escurren hacia las quebradas y ríos, aumentando su caudal.
Los expertos sostienen que una inundación podría considerarse como un evento natural, solo si el volumen de agua precipitada rebasa las capacidades de una cuenca poco intervenida. Advierten que, al contrario, esto suele originarse porque las actividades del ser humano los lleva a instalarse en áreas aluviales propensas a inundaciones.
Un informe del Sinaproc refuerza la afirmación de Villamonte. Tres ríos en la provincia de Panamá que han causado grandes daños son el Juan Díaz, Matasnillo y Pacora. No obstante, ninguno figura entre los más caudalosos del país.
El de Juan Díaz tiene un área total de cuenca de 322 kilómetros cuadrados y 22.5 km de longitud; el Matasnillo, 383 km2 de cuenca y 6 km de extensión, mientras que el Pacora suma 388 km2 de cuenca y 48 km de recorrido.
Esto comparado con los ríos más caudalosos del país como son el Bayano (en Panamá Este) con 4,984 km2 de área de cuenca y 215 km de extensión, y el Chucunaque (en Darién) con 4,937 km2 de cuenca y 215 km de recorrido.
Villamonte dijo que la deforestación juega un papel muy importante sobre el caudal de un río, ya que el suelo pierde la capacidad de retención de las aguas y estas, al no tener un lugar con suficiente absorción, corren hacia los afluentes.
Insistió en que las elevadas cifras de daños y muertes registrados en la provincia de Panamá se deben a que el crecimiento de la población y el establecimiento de barriadas cerca de los ríos provoca que las inundaciones afecten a más personas.
El Sinaproc atribuye parte de esta situación a que las empresas constructoras y los particulares no respetan la servidumbre de los ríos. Además, cita el caso de personas que ya viven cerca de afluentes y se niegan a salir del área o regresan una vez los sacan.
En las provincias los vecinos de los ríos no se toman libertades porque conocen la peligrosidad de las aguas. En los últimos 14 años, 32 de las 79 muertes en inundaciones se registraron en provincias y comarcas diferentes a Panamá y Bocas del Toro, que juntas sumaron 37. De esta última cifra, 25 murieron en la provincia de Panamá.
El Sinaproc de Bocas del Toro identificó como los más peligrosos a los ríos Changuinola, Sixaola, Teribe y Guabo. El Sixaola es causante de grandes inundaciones, como las de 2005 y 2008, cuando arrasó con platanales, bananales, fincas ganaderas, comercios y casas de ambas naciones.
En Chiriquí se vigila de cerca a los ríos Caldera, Chiriquí Viejo y Piedra por sus sorpresivas crecidas y la magnitud de los daños que ocasionan. Abelardo Serrano, director regional del Sinaproc, afirmó que estos poseen cualidades diferentes, como es el caso del Piedra, considerado uno de los más rápidos en el mundo.
Mientras que en Veraguas las alertas se encienden con los ríos Santamaría, San Pablo, Cobre, Tabasará, San Pedro y Pavo, debido a que sus cabeceras están ubicadas en la parte alta de la Cordillera Central, en donde llueve casi todo el año.
Por esta condición, estos afluentes son peligrosos no solo en la época lluviosa, sino también en la estación seca cuando muchos bañistas se confían de ellos.
La alerta en Coclé se centra sobre los ríos Zaratí, Antón, Chico y Grande, los cuales se desbordan y llegan a impedir el paso por la carretera Interamericana, cortando el suministro de mercancías y el transporte.
El Sinaproc de Herrera y Los Santos mantiene en su lista de vigilancia a los ríos La Villa y Santa María. Gustavo Villarreal, del Sinaproc, explicó que estos ríos producen inundaciones que provocan daños materiales y muertes.