Sociedad

Yaviza, el pueblo con miedo al nuevo jefe del Frente 57

El pueblo donde se crio ‘El Pana’ tiene miedo. Dicen que siempre ha sido violento y que le propinaba duras golpizas a quienes lo increparan. A pesar de que existe una orden de captura contra el guerrillero, en Yaviza, donde tiene algunos familiares, no existe presencia del Senafront.


José Alberto Chacón (jose.chacon@epasa.com) / PANAMA AMERICA

José Luis Mosquera Hurtado, alias “El Pana”, “Gabriel” o “El Mono Grande”, “es un hombre muy peligroso, frío y vengativo”, narró un hombre de Yaviza, un pueblo darienita donde -según informes de la inteligencia panameña- se crio desde los 17 años el nuevo jefe del Frente 57 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).

Justo donde termina la carretera Interamericana y donde empieza la vorágine de la impresionante selva darienita, se trasladó un equipo de Panamá Américaen busca de los familiares de un hombre al que, dicen, le tienen mucho miedo. Esta es la crónica tras los pasos de “El Pana”.

Pueblo desbordado

Es lunes, pero ni la crecida del río Chucunaque ni la lluvia que cae a cántaros evita que los lugareños inunden las cantinas o las “casas felices”, como acostumbran a decirles a los sitios de diversión nocturna, aunque en realidad, la fiesta empieza a partir de las 10:00 de la mañana.

Pero mientras algunos hombres, mujeres y jóvenes brindan y desparraman alegría en los bares, fuera de allí muchos se sienten atemorizados; la razón: un hombre que a punta de actos violentos ha hecho de los yaviceños un pueblo asustado.

“El Pana”, asegura el Sr. Berto Valencia, fue violento. “Él era de las antiguas Fuerzas de Defensa de Panamá (FF.DD.) y conoce cómo intimidar a quien se meta con él. Cuando venía a visitar a su papá, el Sr. Manuel Mosquera, pasaba por algún bar y al que veía borracho le daba una paliza”.

Otro morador que se atrevió a charlar con este diario fue Donald Scott, quien pidió no ser fotografiado, como la mayoría de las personas abordadas. “‘El Pana’ vino hace un par de meses y cuando se enteró de que un vecino había hecho un mal comentario sobre él, llegó hasta su casa y le dio una golpiza”, explicó.

Al temor de los vecinos de Yaviza, se une la escasa vigilancia policial. En el puerto, en la ribera del turbio río Chucunaque, solo hay un agente del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) que se dedica a proporcionar la llave de los sanitarios a quienes lo requieran. A hora y media antes, en Metetí hay un puesto de control del Senafront y a dos horas antes está el de Tortí, en la frontera entre las provincias de Panamá y Darién.

Pasado el mediodía, los efectos de la bebida hacen presa de los parranderos y por eso algunas escaramuzas se repiten entre la indiferencia de los demás que ven cómo se escurre el tiempo. Algunos venden oro y plata falsa, cigarros de contrabando y verduras.

Pero el temor no solo lo provoca “El Pana”. Medio kilómetro antes de llegar al pueblo hay familiares del hombre más buscado en Panamá y Colombia.

“Pepita”, su supuesta hermana, lo tiene al tanto de las situaciones o los rumores que sobre él surjan, cuenta nuestro guía.

Una fuente del Senafront, que labora en Metetí, aseguró que el insurgente tiene otra hermana que se llama “Caoba”. Curiosamente Manuel Mosquera, padre del “El Pana”, trabaja la madera.

En el Senafront también tienen conocimiento de que su hermano menor vive en Curundú y es pastor evangélico.

Antes de visitar a “Pepita”, en una casa de madera con pilotes sobre la tierra y con antena de cable, nuestro informante advierte: “Tengan cuidado, ‘Pepita’ es muy brava, a ella na’ la intimida y puede ser peligrosa”, dice esta persona de acento sudamericano.

Una vez localizada la residencia, un periodista la aborda. “Hola, buenos días, queríamos conversar con usted porque nos han dicho que es la hermana del Sr. José Mosquera”.

“Y para qué tú quieres hablar conmigo, no tengo na’ que decir y yo no soy hermana de nadie. Dile a tu informante que si es tan hombre, que venga acá y les diga que yo soy ‘Pepita’. No se metan en problemas”.

A cinco minutos de allí vive don Manuel, el progenitor de “El Pana”. En su supuesta casa hay restos de madera trabajada. “Él sí es un hombre tranquilo, de seguro los atiende, a veces va al centro del pueblo en bicicleta”, comenta el informador.

Al llegar a la vivienda del padre de “El Pana”, aparece la mujer que minutos antes había negado ser “Pepita” y amenazó a los comunicadores. “Salgan de allí, quién les dio permiso, ustedes no tienen nada que hacer aquí. Si le pasa algo a ese señor, ustedes serán responsables de lo que suceda”.

En aquella residencia no había nadie. Las puertas y ventanas estaban aseguradas con cadenas y candados.

De regreso al pueblo, el equipo periodístico de este rotativo recibe una llamada de uno de sus informantes que con voz quebrada relata: “Parece que alguien vio cuando me monté al carro de ustedes. Esa voz me dijo que ‘El Pana’ sabe que están aquí y que les avisara que dejen en paz a sus familiares”.

A pesar de lo lejano de Yaviza, muchas personas poseen un celular, sobre todo algunos sujetos que pasan la mayoría del día en el puerto como avisándole a alguien de todo el movimiento.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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