Una estación de servicio abandonada en una carretera de acceso a Nasiriya pareció el lugar adecuado para un descanso y dormir un rato antes de reanudar la marcha.
El teniente de la infantería de marina James Uwins llevaba días durmiendo dos o tres horas. Su columna de abastecimiento acababa de reponer de armamento, municiones, alimentos y otros pertrechos a la tropa que defendía una cabeza de puente justo al sur de Nasiriya. De hecho, el abastecimiento logístico casi funcionó ininterrumpidamente ante el avance constante de la infantería de marina, que apenas disponía de tiempo para descansar.
Con una bolsa de dormir bajo el brazo, Uwins se encaminó hacia su vehículo todo terreno anticipando unas horas de merecido reposo, poco después del anochecer. Fue entonces cuando vio las primeras balas trazadoras del ataque a la columna de unos 120 marines, el 25 de marzo. Uwins se arrastró hasta ponerse a cubierto tras su vehículo pero la metralla le alcanzó en ambas piernas.
La emboscada quedó transformada de inmediato en una lluvia de granadas propulsadas por cohetes. Uwins cree que la primera herida que sufrió en la pierna derecha fue causada por la metralla de una granada de fragmentación que propulsada por un cohete cayó a corta distancia.
No tenía ni idea de dónde procedía el fuego"", contó el miércoles Uwins a los periodistas en el Centro Médico Regional de Landstuhl, en el sur de Alemania, donde es atendido de sus heridas. Luego nos dimos cuenta de que venía de tres direcciones en nuestro perímetro"".
El sargento mayor de la infantería de marina Bill Hale, un veterano de la guerra del Golfo Pérsico de 1991 que liberó Kuwait, dijo que sus marines habían descubierto varias granadas de mano, granadas propulsadas por cohete y uniformes iraquíes en un edificio al otro lado de la calle poco antes del ataque y había pedido a los ingenieros de la unidad que los destruyeran.
Hale fue lanzado por el aire a una altura de ocho metros por la onda expansiva de un proyectil. Se levantó rápidamente y despachó de inmediato a sus marines a establecer un perímetro de seguridad parapetados en los restos de una tapia de un metro de altura que rodeaba la estación de servicio. Uwins calcula que la emboscada duró 30 minutos, cuando finalmente la artillería de la coalición silenció a los iraquíes. Hale recuerda que fue hora y media.
Para cuando concluyó la emboscada, 31 combatientes del 2do Batallón del Octavo Regimiento de la infantería de marina con base en Camp Lejeune, Carolina del Norte, habían sido heridos, aunque ninguno de muerte.
Aunque tienen casas de bloque, mantienen anexa a ella unos ranchos en donde realizan la mayor parte de las actividades diarias. Dentro de las viviendas viven aproximadamente 20 a 25 personas. Koskuna no cuenta con sistema de disposición de aguas negras o servidas, basura y no tiene agua potable, la que consumen proviene de pozos que se han perforado.
Sumado a ello, la pobreza, la insalubridad, la falta de escolaridad, el alto índice de menores embarazadas, violencia, drogadicción y el mal estado de la carretera que se vuelve intransitable en época de lluvia, hacen de Koskuna una comunidad con grandes necesidades. Hay desempleo en el sector. Los hombres, mujeres y niños se dedican a la pesca artesanal, servicios domésticos y a actividades agrícolas con las que obtienen sus pocos ingresos.