William Ortíz, sospechoso de los asesinatos por los que fue condenado a muerte en Estados Unidos el español Pablo Ibar, ha aceptado voluntariamente que se le practiquen nuevas pruebas de huellas dactilares y de ADN, señaló hoy su abogado, Jason Pensky.
"No vamos a presentar ninguna moción en contra de la decisión del juez" Jeffrey Levenson de que se le practiquen nuevas pruebas de huellas dactilares y ADN a mi cliente, dijo a Efe Pensky, quien aseguró que Ortiz "no tiene nada que ocultar".
El pasado 30 de agosto, Levenson, juez encargado del caso en un tribunal de Fort Lauderdale, en el norte de Miami, ordenó que se practicaran nuevas pruebas de huellas dactilares a Ortiz, de 37 años y origen puertorriqueño.
Ortiz está condenado a cadena perpetua en una cárcel del estado de Florida por crímenes diferentes, mientras que Ibar permanece desde el 2000 en el corredor de la muerte del penal de Raiford, en Starke, norte del estado, condenado por un triple asesinato cometido en 1994.
En la breve audiencia de finales de agosto, Levenson concedió a los letrados de Ortiz un plazo hasta hoy para que presentaran cualquier moción sobre la prueba de huellas dactilares que se realizará el próximo lunes al puertorriqueño.
Pensky explicó que fue Ortiz quien personalmente decidió someterse a dichas pruebas, pese a que él no estaba de acuerdo con esa decisión.
"Mi cliente no tiene nada que ocultar, él es inocente y está dispuesto a dar sus huellas dactilares y de ADN el próximo lunes, aunque no estoy seguro de que se realicen las dos pruebas el mismo día", acotó Pensky.
El caso Ibar dio un giro inesperado el pasado 19 de marzo cuando su abogado defensor, Benjamin Waxman, entregó al juez una declaración jurada y sellada de un testigo que asegura que otra persona le confesó que era el autor de los asesinatos imputados a Ibar, de padre español y madre cubana ya fallecida.
En la declaración, el testigo Juan Gispert dijo al abogado defensor de Ibar que Ortiz le confesó que él era el autor del triple asesinato por el que fue condenado a muerte el español en el 2000.
Respecto de la declaración de Gispert, Pensky no quiso hacer ningún comentario, pero indicó que "hay que tener cuidado" a la hora de creer o no creer a alguien, ya que "nunca sabes quien dice la verdad".
Ibar fue condenado a la pena capital por los asesinatos cometidos en 1994 de Casimir Sucharsky, dueño de un club nocturno, y dos modelos, Sharon Anderson y Marie Rogers, que estaban en su casa de Miramar, crímenes que fueron grabados por cámaras de seguridad.
Con aquella información, Waxman presentó en el 17 Circuito del Distrito Judicial del condado de Broward una alegación en la que pedía que se ordenase una "comparación del ADN, las huellas dactilares y el pelo de Ortiz con el ADN obtenido de una camisa azul (hallada en la casa) y 31 huellas dactilares sin identificar".
Durante las sesiones de la audiencia probatoria de marzo pasado, Kayo Morgan, el primer abogado que defendió a Ibar, reconoció que cometió graves errores cuando defendió a su cliente.
Morgan, abogado de oficio, admitió que su representación fue muy deficiente porque atravesaba un complicado período de su vida por los problemas de su esposa, que era drogadicta, así como por su mala salud.