Los países piden "juego limpio" en los Bolivarianos para evitar la muerte del torneo
El espíritu del "fair play" de los Juegos Bolivarianos ha sido puesto en duda por los dirigentes de países participantes, quienes reclaman reformas de fondo para evitar la muerte de un torneo que se celebra cada cuatro años desde 1938.
Las justas deportivas nacieron como un homenaje de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Panamá y Venezuela al Libertador Simón Bolívar, pero parecen haber entrado en una crisis fruto de las discrepancias entre las naciones acerca de la competición.
Tanto es así que dirigentes deportivos de varias delegaciones consultados por Efe hablan de la urgencia de cambios para que los Juegos a futuro "no se extinga", "para que no se vayan al traste", "no desaparezcan" y se hagan reformas de fondo que lleven a los países más allá de la puja por las medallas.
La polémica que reclama el "juego limpio" ha sido evidente entre los asistentes al Congreso de Organización Deportiva Bolivariana (Odebo) en la ciudad boliviana de Sucre, anfitriona de los XVI Juegos que serán inaugurados el sábado con más de tres mil atletas.
La diferencia más visible es la de Venezuela y Colombia, que son los países con mayor rivalidad del torneo y que se han lanzado mutuas acusaciones de no respetar el "fair play" al romper el quórum en algunas disciplinas para menoscabar el medallero rival.
En el fondo está la presunción de que las justas son vistas sólo con el objetivo de acumular la mayor cantidad de medallas relegando la fraternidad regional, pero también de que en lo deportivo se refleja la tensión política existente entre Colombia y Venezuela.
Para Manuel Rondón, director de la Academia Olímpica del Comité Olímpico de Venezuela, está claro que Colombia ha afectado el quórum de algunas disciplinas para que su país no se lleve las medallas de oro, una denuncia que, sin embargo, ha replicado en los mismos términos Alberto Ferrer, secretario del Comité Olímpico colombiano.
"Acá se ha visto algo que es inaceptable. Se ha roto quórum para que Venezuela no gane medallas de oro", dijo Rondón a Efe, al acusar a Colombia de perjudicar, por ejemplo, el torneo de esgrima en el que los venezolanos siempre se llevan todos los oros.
"Entonces no se está jugando limpio", afirmó Rondón, al pedir que los Comités Olímpicos aboguen siempre por esa virtud deportiva y por la más amplia y democrática participación en los Juegos Bolivarianos ya que dan inicio al ciclo olímpico en esos países.
"Así como Colombia es fuerte en fútbol, en pesas, en ciclismo y en patinaje debe desarrollar otros deportes. Entonces debemos abrirnos a formular cambios que logren la permanencia de los juegos porque si siguen así van a desaparecer", dijo Rondón.
Por su parte, el directivo colombiano Alberto Ferrer, criticó que Venezuela no inscribiera deportistas en disciplinas en las que Colombia es fuerte, como en el caso del patinaje, lo que mermará su medallero final.
"Eso se llama no jugar con el fair play. Sucede en el caso concreto de Colombia y Venezuela" dijo Ferrer, y explicó que si un país es fuerte en un deporte, el otro trata de no inscribirse en el mismo.
Colombia tampoco podrá presentar a sus clavadistas que tienen una primacía regional, si bien en este caso es porque la piscina de los saltos ornamentales que se construía en Sucre no fue concluida.
Ferrer también admitió que los juegos de los seis países son guiados por el objetivo de llenar el medallero porque las delegaciones gastan un dineral en estos Juegos al tener que pagarlo todo y movilizar a centenares de deportistas.
Una de las reformas en concreto que puede hacerse, según Ferrer, es que todos los países se inscriban obligatoriamente un número fijo de deportes, que el torneo se divida en eventos para disciplinas de conjunto e individuales y sea con preferencia para juveniles.
"Hay que hacer los cambios de fondo porque si no los Juegos se nos van a ir al traste", dijo Ferrer, al indicar que el Congreso celebrado en Sucre no pudo estudiar las propuestas de cambio.
Todo apunta que el Congreso no podrá elegir en Sucre el nombre de la nueva sede de los Bolivarianos del 2013 a la que aspiran Venezuela, Ecuador y Panamá, ni la nueva directiva de la Odebo que tendrá como uno de sus desafíos salvar el futuro del torneo.
Las justas deportivas nacieron como un homenaje de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Panamá y Venezuela al Libertador Simón Bolívar, pero parecen haber entrado en una crisis fruto de las discrepancias entre las naciones acerca de la competición.
Tanto es así que dirigentes deportivos de varias delegaciones consultados por Efe hablan de la urgencia de cambios para que los Juegos a futuro "no se extinga", "para que no se vayan al traste", "no desaparezcan" y se hagan reformas de fondo que lleven a los países más allá de la puja por las medallas.
La polémica que reclama el "juego limpio" ha sido evidente entre los asistentes al Congreso de Organización Deportiva Bolivariana (Odebo) en la ciudad boliviana de Sucre, anfitriona de los XVI Juegos que serán inaugurados el sábado con más de tres mil atletas.
La diferencia más visible es la de Venezuela y Colombia, que son los países con mayor rivalidad del torneo y que se han lanzado mutuas acusaciones de no respetar el "fair play" al romper el quórum en algunas disciplinas para menoscabar el medallero rival.
En el fondo está la presunción de que las justas son vistas sólo con el objetivo de acumular la mayor cantidad de medallas relegando la fraternidad regional, pero también de que en lo deportivo se refleja la tensión política existente entre Colombia y Venezuela.
Para Manuel Rondón, director de la Academia Olímpica del Comité Olímpico de Venezuela, está claro que Colombia ha afectado el quórum de algunas disciplinas para que su país no se lleve las medallas de oro, una denuncia que, sin embargo, ha replicado en los mismos términos Alberto Ferrer, secretario del Comité Olímpico colombiano.
"Acá se ha visto algo que es inaceptable. Se ha roto quórum para que Venezuela no gane medallas de oro", dijo Rondón a Efe, al acusar a Colombia de perjudicar, por ejemplo, el torneo de esgrima en el que los venezolanos siempre se llevan todos los oros.
"Entonces no se está jugando limpio", afirmó Rondón, al pedir que los Comités Olímpicos aboguen siempre por esa virtud deportiva y por la más amplia y democrática participación en los Juegos Bolivarianos ya que dan inicio al ciclo olímpico en esos países.
"Así como Colombia es fuerte en fútbol, en pesas, en ciclismo y en patinaje debe desarrollar otros deportes. Entonces debemos abrirnos a formular cambios que logren la permanencia de los juegos porque si siguen así van a desaparecer", dijo Rondón.
Por su parte, el directivo colombiano Alberto Ferrer, criticó que Venezuela no inscribiera deportistas en disciplinas en las que Colombia es fuerte, como en el caso del patinaje, lo que mermará su medallero final.
"Eso se llama no jugar con el fair play. Sucede en el caso concreto de Colombia y Venezuela" dijo Ferrer, y explicó que si un país es fuerte en un deporte, el otro trata de no inscribirse en el mismo.
Colombia tampoco podrá presentar a sus clavadistas que tienen una primacía regional, si bien en este caso es porque la piscina de los saltos ornamentales que se construía en Sucre no fue concluida.
Ferrer también admitió que los juegos de los seis países son guiados por el objetivo de llenar el medallero porque las delegaciones gastan un dineral en estos Juegos al tener que pagarlo todo y movilizar a centenares de deportistas.
Una de las reformas en concreto que puede hacerse, según Ferrer, es que todos los países se inscriban obligatoriamente un número fijo de deportes, que el torneo se divida en eventos para disciplinas de conjunto e individuales y sea con preferencia para juveniles.
"Hay que hacer los cambios de fondo porque si no los Juegos se nos van a ir al traste", dijo Ferrer, al indicar que el Congreso celebrado en Sucre no pudo estudiar las propuestas de cambio.
Todo apunta que el Congreso no podrá elegir en Sucre el nombre de la nueva sede de los Bolivarianos del 2013 a la que aspiran Venezuela, Ecuador y Panamá, ni la nueva directiva de la Odebo que tendrá como uno de sus desafíos salvar el futuro del torneo.