La diva de la televisión argentina Susana Giménez alcanzó hoy un acuerdo con la revista uruguaya Caras y Caretas, a la que la presentadora había acusado de difamación y a la que reclamaba una indemnización de 300.000 dólares por haberla vinculado con negocios ilegales.
El acuerdo se realizó en la sede del Palacio Legislativo de Montevideo, donde la presencia de la célebre artista desató un gran revuelo y atrajo la atención de los medios de comunicación, así como de docenas de funcionarios judiciales que cesaron sus actividades para contemplar a la reina de la televisión argentina.
Tras cerca de dos horas de reunión en la sede del tribunal que preside la jueza Martha Alves, tanto Giménez como los abogados de Caras y Caretas anunciaron un acuerdo en virtud del cual la revista reconoce no haber intentado difamar a la presentadora con su información, publicada en 2009 y en la que se investigaban los negocios de la ex pareja de la actriz, el uruguayo Jorge Rama.
"Ha sido una audiencia intensa y podemos decir con satisfacción que hemos llegado a un acuerdo total y el juicio ha quedado finalizado", dijo a los medios el abogado de la publicación, Pablo Durán.
Según el abogado, la revista aclaró ante el juez que no tuvo la intención de dañar la imagen y el honor de Giménez, de la que nunca se dijo que estuviera relacionada con los negocios ilícitos de su ex pareja.
Si bien Giménez renunció a la indemnización que pedía en un principio, el acuerdo incluye la donación por parte de la revista de diez páginas a la Fundación Alejandra Forlán, dedicada al fomento de la educación vial, para que publicite sus actividades, una petición realizada por la artista.
"El caso saltó por una investigación de la revista, que reveló que Jorge Rama estaba involucrado en negocios ilícitos que estaban probados, y esa publicación fue entendida por Giménez como un agravio. Pero no quisimos dañar su imagen, solo dijimos que había actos de su pareja que la dañaban", explicó Durán.
Durante la negociación de Giménez ante el juzgado, los pasillos del Palacio Legislativo fueron tomados por seguidores de la presentadora, entre ellos una señora de 72 años que se presentó dispuesta a conocer a su artista favorita y que no cejó en su empeño hasta que logró entrar, con el beneplácito y los aplausos de la prensa, en la sala de audiencias donde se hizo la reunión.