La Sala Constitucional de Costa Rica detuvo el proceso de extradición de la estadounidense Nicole Kater, requerida en su país por el supuesto secuestro de su propia hija, tras aceptar para su estudio un recurso de la Fiscalía local, informó hoy una fuente judicial.
Según un comunicado del Poder Judicial, "la Sala Constitucional está suspendiendo la salida del país de la señora Kater, a menos que ella manifieste de forma libre y voluntaria su deseo de hacerlo con la debida asesoría legal y advertida de las consecuencias jurídicas de su decisión".
Los magistrados estudiarán ahora un recurso de hábeas corpus interpuesto el lunes por el fiscal general de Costa Rica, Francisco Dall'Anese, quien argumentó que la orden de extradición dictada el pasado 17 de diciembre por un tribunal penal violenta los derechos de la mujer.
Kater, de 28 años, llegó a Costa Rica en abril de 2005 en compañía de su hija y con una autorización firmada del padre de la niña, pero fue detenida en abril de este año y se encuentra presa en una cárcel de mujeres en San José.
La policía costarricense detuvo a la mujer porque en California se le acusa de secuestro por viajar con su hija Tierra Zion Gehl Kater, de ocho años y nacida en Costa Rica, mientras un juzgado de familia de su país tramitaba un proceso de custodia para la niña.
Kater ha argumentado que huyó porque era víctima de violencia doméstica por parte de su ex compañero y padre de la menor, John F. Gehl.
Las autoridades judiciales costarricenses habían rechazado en septiembre la petición de extradición, pero el pasado 17 de diciembre un Tribunal de Casación Penal revocó esta decisión.
La defensa de la mujer había solicitado anteriormente que se le otorgara el estatus de refugiada, pero en septiembre esta petición fue rechazada por la Dirección de Migración, por lo que ahora se encuentra bajo el conocimiento de la ministra de Seguridad, Janina del Vecchio, quien no ha resuelto.
Este caso recuerda la situación similar que vivió este año otra estadounidense, Chere Lyn Tomayko, quien estuvo en prisión e iba a ser extraditada a su país también por el secuestro de su hija, pero logró probar ante las autoridades locales que había sido víctima de violencia doméstica.
Tomayco, quien recibió entonces el estatus de refugiada en el país centroamericano, fue liberada de prisión y se convirtió en la primera mujer en recibir esta condición en Latinoamérica por motivos de violencia doméstica.