Suspenden la segunda corrida de la feria venezolana de San Sebastián por una tromba de agua


La segunda corrida de la Feria de San Sebastián fue suspendida hoy en el tercer toro debido a la tromba de agua que cayó sobre esta ciudad andina venezolana.


Los diestros españoles Francisco Rivera Ordóñez, Cayetano Rivera Ordóñez "Cayetano" y el venezolano Rafael Orellana protagonizaron una epopeya al lidiar los tres primeros toros.


Rivera Ordóñez, fuerte ovación.


Orellana, ovación.


Cayetano, fuerte petición de oreja.


Con algo más de un tercio de entrada se jugaron tres toros nacionales, primero y segundo de "El Prado" y tercero de "Rancho Grande", que pesaron 450, 436 y 438 kilos, y estuvieron aceptables de presentación.

 

Hubieran dado más espectáculo si la lluvia y el albero lo hubieran permitido.


Las cuadrillas también se la jugaron y estuvieron a la altura de las circunstancias.


Rivera Ordóñez toreó templado a la verónica; lo llevó al caballo que derribó al picador en la primera vara; tomó las banderillas para dejar los seis palos arriba; con la muleta estuvo maestro, haciendo el torero despacio por los pitones, destacando los naturales y los interminables redondos; mató de pinchazo y estocada.

 

Orellana saludó con una cambiada de rodillas y un manojo de verónicas cuando el agua más arreciaba; el toro, cornalón y zurdo del pitón izquierdo, embistió a la tela del tovareño que al son de la música cuajó aceptable tanda de naturales y derechazos que ambientaron la fría tarde; mató con decisión por arriba y recibió la ovación desde el tercio.


El tercero no se debió lidiar bajo ese clima, pero Cayetano, que debutaba en San Cristóbal, dijo "p'alante"; el fuerte aguacero no le impidió mostrar su buena hechura con la capa; lo "lanceó" hasta los medios donde remató con una media de regusto.


El ruedo parecía las marismas, pero Cayetano enterró las rodillas en el agua e inició valiente faena impregnada de sentimiento que aplaudió el publico, que tampoco se retiró de los escaños hasta que vio rodar al toro.

 

Cayetano no pasó inadvertido en su debut; se pidieron con insistencia los trofeos pero el presidente, incomprensiblemente, no concedió.


La presidencia no concedió un paréntesis de media hora para ver si despejaba; suspendió la corrida, se fueron los toreros y muy poco después dejó de llover por un largo rato.


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324633
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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