Es una actividad prestigiosa. Unos 35 cancilleres han confirmado su presencia, por lo que el teatro casi centenario, busca lucir su "mejor gala".
Se trata de una estructura imponente, erigida muy cerca de la bahía de Panamá. Su riqueza ornamental y su valor histórico es por todos conocidos, incluso a nivel internacional.
De arquitectura neoclásica, el teatro ha sido testigo de grandes presentaciones con artistas de la época de su inauguración como la ópera de "Aida", de Verdi y "Carmen y Lucía", de Lammour.
Pero, no se trata del pasado. En la actualidad es sede igualmente de óperas, orquestas sinfónicas, presentaciones folclóricas y recientemente, en el 2006, del lanzamiento del Grupo ALAS en Panamá (presidida por la cantante colombiana Shakira). Al evento asistieron artistas internacionales y el tercer hombre más rico del mundo, Carlos Slim.
El Teatro Nacional es considerado la primera casa de la cultura panameña. Desde su inauguración el 1 de octubre de 1908, su valor ha trascendido fronteras.
Este importante inmueble cuenta con un primer y segundo piso destinados a elegantes palcos de bruñidos barandales (tratamiento para proteger las superficies metálicas a la intemperie).
Tiene sillas en color vivo que permiten una vista panorámica de los espectáculos, además de un palco exclusivo para el presidente de la República.
La lámpara que e ilumina el centro del teatro fue colocada en la segunda restauración, en el año de 1941.
Javier González, administrador del teatro, conoce en detalle la obra. Explicó a Panamá América que este lugar ha pasado por tres remozamientos desde su inauguración. El primero fue en 1940; el segundo, en 1974 y el tercero, en 2003, patrocinada por el Gobierno de Taiwán.
Las últimas labores alcanzaron un costo total de B/.3 millones para la restauración total de todas las áreas, desde el sistema de aires acondicionados, las cortinas, las butacas hasta el retoque de las pinturas en general, pero siempre conservando el estilo neoclásico.
La luminaria de la parte exterior del teatro fue patrocinada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el equipo de luces y sonidos donado por el gobierno de Japón, con un costo de B/.500 mil.
Sin embargo, esa imagen impecable tiene sus enemigos.
González contó que tienen que pelear contra la humedad y el salitre, debido a que están muy cerca del mar.
El cambio del techo es otro de los retos. Presenta problemas con las bolsas de aire que se forman producto de la humedad y el material original, dijo González.
También habló del sonido. El teatro tiene forma de herradura, por lo que el sonido va en círculo.
Esto significa, dice González, que no se pueden permitir presentaciones estridentes y que el único sonido aceptable es el "aplauso del público".
Los trabajos avanzan y el Teatro Nacional se prepara para su centenario.
Se conoció que se tiene una agenda de eventos para conmemorar, en el 2008, el centenario de la obra. Una de éstas es el Concurso Nacional de Pianos y el Festival de Arte Escénico, entre otros.
El Teatro Nacional, ubicado en el corazón del Casco Antiguo, es una de las obras representativas de la arquitectura neoclásica en el istmo durante las primeras dos décadas del siglo pasado.
El lugar escogido para su construcción fue uno ocupado por el antiguo convento de las Monjas Enclaustradas de la Encarnación, sitio donde se realizaron representaciones públicas hasta 1862, cuando el gobierno del General Tomás Cipriano de Mosquera lo destinó como cuartel general.
El 1 de octubre de 1908 se inauguró oficialmente el teatro y su costo en ese tiempo fue de B/.597 mil 635, bajo la supervisión del arquitecto italiano Giusseppe Ruggieri.
El frontis del edificio retiene elementos decorativos del neoclásico, con seis arcadas coronadas que enmarcan las ventanas superiores y las puertas principales que dan acceso al vestíbulo.
Dos magníficas esculturas que representan las musas de las letras y la música estan contenidas sobre los laterales y sobre ellas, cuatro medallones de relieve que rinden homenaje a personajes literarios.