Los suizos conmemoran el centenario de su primer túnel alpino, el de Simplon, una extraordinaria obra de ingeniería que ha acabado convirtiéndose en uno de los símbolos de la identidad de un país en el que la mayor parte de su territorio es montañoso.
Si Suiza es conocida por sus relojes o sus chocolates, sus ingenieros los son por los túneles.