Bajar la presión arterial reduce el riesgo de lesiones cerebrales causadas por infartos silenciosos que pueden alterar las funciones intelectuales y a la larga favorecer la aparición de una demencia o de problemas motores.
Los resultados del estudio podría ser útil en la prevención de problemas neurológicos, intelectuales y motores ligados a la edad.
Los investigadores esperan poder así luchar contra el envejecimiento acelerado del cerebro, observado en algunos hipertensos.
Estas lesiones cerebrales no tienen consecuencias inmediatas, pero a largo plazo aumenta los riesgos de alteración de las funciones cognitivas.
La anomalía puede incluso causar demencia y problemas motrices al caminar, riesgos de caídas, y a veces aparición de síntomas que evocan la enfermedad de Parkinson, así como un aumento de los riesgos de depresión. Todas estas lesiones se hallan entre las personas mayores hipertensas.