Tegucigalpa cumple 432 años entre el dolor y el peligro por lluvias


Tegucigalpa, ciudad que para el escritor hondureño Julio Escoto "es un delgado hilo de plata en el corazón", cumplió hoy 432 años de fundación sumida entre el dolor y el peligro por las lluvias, lo que obligó a sus autoridades a suspender los festejos de la ocasión.


"A Tegucigalpa la vamos a levantar", expresó el alcalde de la capital de Honduras, Ricardo Álvarez, al referirse al aniversario de la ciudad y los graves daños que ha sufrido a raíz de las torrenciales lluvias de los últimos dos meses, con un saldo de más de una decena de muertos y cuantiosos daños materiales.


Tegucigalpa, situada a unos 950 metros sobre el nivel del mar, ahora tiene grandes heridas que la hacen ver como una ciudad que recién ha sido bombardeada.


Por los cuatro costados son visibles grandes derrumbes, deslizamientos, grietas y centenares de viviendas derribadas o cuarteadas debido a la activación de algunas de las más de 30 fallas geológicas que cruzan a Tegucigalpa, palabra que significa "Cerro de plata", según apuntes históricos.


Aquel pueblo minero fundado hacia el 29 de septiembre de 1578, fecha con la que discrepan algunos historiadores, está lejos de ser la ciudad encantadora que en el pasado reciente estaba rodeada de cerros cubiertos de pinos y que ha inspirado a poetas y cantautores.


De sus minerales solamente quedan algunas bocaminas y el recuerdo de la explotación de la plata.

 

Según expertos en urbanismo, más de 30 fallas geológicas cruzan la ciudad, de las que la más peligrosa y que el alcalde de Tegucigalpa califica como "una bomba de tiempo", es el cerro "El Berrinche", que se localiza en una zona céntrica y a orillas del río Grande o Choluteca.


"Eso (el derrumbe del cerro) sería una tragedia para la ciudad", comentó Álvarez, quien hoy, antes de asistir a una misa en honor a la ciudad y a su santo patrón, San Miguel Arcángel, insistió en que se trabaja para levantar a la capital, que aún conserva algunos hermosos barrios con estilo colonial.


"Vamos a levantar a su gente, vamos levantar el ánimo y vamos a levantar la infraestructura. Vamos a hacer lo que sea necesario para poder lograr hacerla más segura con los programas de mitigación, con más calles, que podamos mejorar su red vial, que podamos seguir atendiendo a la gente más humilde", enfatizó el alcalde capitalino.

 

Álvarez no dijo cómo hará para levantar a una ciudad con 1,5 millones de habitantes, de los que unos 350.000 viven en zonas de riesgo altamente vulnerables.


"El problema es que nos dicen que nos salgamos, pero no nos dicen adónde nos van a llevar y nosotros no tenemos otro sitio para irnos", comentó a Efe María Argueta, una ama de casa que dijo vivir en el barrio Guillén, una de las zonas de riesgo.


El obispo auxiliar de Tegucigalpa, Juan José Pineda, en la misa oficiada en la Catedral, a la que también asistió el presidente hondureño, Porfirio Lobo, varios de sus ministros y representantes de otros poderes del Estado, hizo un llamamiento a querer más a la ciudad y contribuir a reducir su alta vulnerabilidad.

 

Tegucigalpa obtuvo el título de ciudad el 11 de diciembre de 1821, y el de capital de Honduras se lo confirió el entonces presidente del país, Marco Aurelio Soto, el 30 de octubre de 1880.


Hasta entonces el título de capital de Honduras lo tenía la ciudad de Comayagua, fundada por los españoles en el centro del país.


Para Julio Escoto, Tegucigalpa también es "una ciudad de piedra y flores", mientras que el poeta Roberto Sosa en algunos de sus versos la define como "un vivo paisaje donde no existe el tiempo y el oro es manso", y un "duro nombre que fluye dulce sólo en los labios".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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