La temporada de huracanes en el Caribe, que inició el 1 de junio y concluyó el 30 de noviembre pasado, dejó en Honduras 59 muertos, un desaparecido y 181.241 afectados, entre evacuados, albergados y damnificados, informó hoy una fuente oficial.
El subcoordinador de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), Randolfo Funes, dijo a los periodistas que las lluvias causadas por depresiones y tormentas tropicales también causaron daños a la infraestructura vial, eléctrica, sistemas de agua potable, alcantarillado, la agricultura y la ganadería.
Agregó que algunas de las familias afectadas "sufrieron graves trastornos en su vida normal", como por ejemplo aquellas que perdieron su casa por los fenómenos naturales.
Las inundaciones dañaron unas 10.045 viviendas, mientras que las destruidas suman 1.156, según los registros de la Copeco, que además levantó un inventario de 33 edificios públicos afectados.
Las precipitaciones también afectaron más de 30.000 hectáreas de cultivos agrícolas y produjeron la muerte de unas 650 cabezas de ganado.
Sumados todos los daños, representan "un impacto muy alto en la economía nacional", acotó Funes, sin precisar cifras económicas sobre la destrucción que dejaron las lluvias.
La temporada de huracanes finalizó el miércoles, pero ahora el país centroamericano está siendo afectado por un frente frío que ingresó al país el domingo pasado, con descensos de la temperatura hasta los ocho grados en algunas regiones altas.
El frente frío ha afectado mayoritariamente a toda la región Caribeña de Honduras, así como a otras zonas altas del centro, oriente y occidente.