Texas ejecuta al acusado de un asesinato pese al ruego de sus abogados ante el Supremo


Un hombre acusado de matar a dos guardias que intentaron impedir un robo en 1986 fue ejecutado hoy en Texas pese a que sus abogados pidieron que el Supremo conmutara la sentencia por cadena perpetua porque estaba ciego y no representaba una amenaza.


Hace una semana la Junta de Perdón y Libertad bajo Palabra del estado había rechazado una solicitud de clemencia en su favor.


Gary Johnson, de 59 años, recibió una inyección letal en el Centro de Rehabilitación de Huntsville, a pocos kilómetros donde había perpetrado los asesinatos en 1986.


El deceso fue constatado cinco minutos después de que se completara la inyección de sustancias letales en ambos brazos del condenado, informó una portavoz del Centro de Rehabilitación de Huntsville.


En sus últimas palabras Johnson se despidió de sus familiares e insistió en su inocencia. "Actuaron mal al culparme por lo que otros han hecho. Yo nunca hice nada a nadie en mi vida", indicó.


Según el informe final sobre el incidente, Johnson mató a James Hazelton y su cuñado Peter Sparagana, quienes lo sorprendieron cuando, junto a su hermano Terry, estaba robando en el lugar.

 

Declarado también culpable de homicidio en primer grado, Terry Johnson fue condenado a 99 años de cárcel después de presentar testimonio contra su hermano.


El Tribunal Supremo restableció la pena de muerte en 1976 y desde entonces han sido ejecutadas 1.190 personas, según datos del Centro de Información sobre la Pena de Muerte (CIPM).


Más de un tercio de esas ejecuciones se ha realizado en el estado de Texas.

 


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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