El canciller argentino, Héctor Timerman, denunció hoy que miembros de la Policía Metropolitana de Buenos Aires "se instruyen en capacitaciones vinculadas con técnicas de represión financiadas por los Estados Unidos".
Según expresó el máximo responsable de la Cancillería argentina en un comunicado, el alcalde de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri, "está cometiendo un error que, en el pasado, le costó carísimo a la Argentina porque antes de la dictadura se realizaban este tipo de cursos".
Timerman aseguró que es el segundo año que miembros de la Policía porteña se capacitan en "escuelas de línea golpista y represora" financiadas por Estados Unidos, según el comunicado difundido por el portal de Presidencia.
"A mí me preocupa porque los están enviando a las escuelas que en el pasado se dedicaban a entrenar militares en técnicas golpistas, persecución de enemigos políticos. Y esos son los límites que no tenemos que pasar cuando la Argentina tiene muy en claro que la relación bilateral (con Estados Unidos) es muy buena, pero hay puntos en los que no va a ceder", argumentó.
En su perfil en la red social Twitter, el canciller añadió que, "como porteño", tiene "miedo de que Macri siga enviando policías a estudiar antiterrorismo a cursos dictados y financiados por Estados Unidos".
"Reprimir es un retroceso para el país, para todos los argentinos", concluyó Timerman.
Por su parte, el Observatorio de Derechos Humanos (ODH) advirtió que el Gobierno porteño "desvía los objetivos" de la seguridad pública al enviar por segundo año consecutivo a miembros de la Policía Metropolitana a estudiar a "la nueva Escuela de las Américas en El Salvador, financiada por Estados Unidos", para "un curso de antiterrorismo".
"Es preocupante que se insista en formar a policías locales en la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley (ILEA), una escuela financiada y dirigida por EE.UU., considerada por organismos de derechos humanos internacionales como la nueva Escuela de las Américas", por la que pasaron varios dictadores latinoamericanos, añadió el ODH en un comunicado.
La Policía Metropolitana debutó en las calles de la capital argentina en febrero de 2010 con 500 agentes, y actualmente opera en cooperación con la Policía Federal, de alcance nacional.
Mauricio Macri, líder de la coalición conservadora Propuesta Republicana (PRO), y el Gobierno de Cristina Fernández (peronista), fuertemente enfrentados, mantuvieron en el pasado varias polémicas acerca del nuevo cuerpo policial de Buenos Aires.
La Policía Metropolitana se vio envuelta en los meses previos a su puesta en marcha en un escándalo de espionaje, bautizado como "Macrigate", cuando se supo de presuntas prácticas de escuchas telefónicas ilegales a políticos y empresarios atribuidas al ex jefe del cuerpo, a quien el alcalde había encargado la tarea de crear la fuerza policial.
Macri, procesado en la causa, sostuvo que el ex presidente argentino Néstor Kirchner, esposo de la mandataria, montó la causa para truncar sus aspiraciones en los comicios presidenciales de octubre de este año.
Por otro lado, la Justicia de Argentina ordenó el pasado marzo suspender de manera provisional el uso de unas pistolas paralizantes que descargan electricidad y que portaban algunos agentes de la Policía Metropolitana.
El fallo respondió a un recurso de amparo presentado por el Observatorio de Derechos Humanos, que argumentó que estas armas eran un "elemento de tortura" y que Naciones Unidas había desaprobado su uso.