Tras la captura en días pasados de tres cazadores furtivos en el área de Almirante, provincia de Bocas del Toro, con dos tortugas vivas en un bote frente al muelle del ferri en Isla Colón, volvió el tema de la amenaza de esta especie al tapete.
La Policía Nacional en conjunto con la Autoridad Nacional del Ambiente, el Municipio de Bocas del Toro y personal experto del Instituto de Estudios Tropicales, por sus siglas en inglés Smithsonians, trabajan en coordinación para contrarrestar a los pescadores que desafían las leyes en búsqueda de un preciado ejemplar para vender sus huevos y su carne.

Las tortugas llegan en ciertas temporadas a depositar sus huevos en la arena, en diferentes áreas como San San, en Changuinola, y en varias islas del inmenso archipiélago.
En Isla Colón hay una institución sin fines de lucro llamada S.T.C.(siglas en ingles de Sea Turtle Conservancy), cuya labor es proteger a las diferentes tortugas marinas, especialmente en periodos de anidamiento. Su área de trabajo es todo el archipiélago de Bocas del Toro, especialmente en las playas de la comarca Ngäbe.

Esta ONG está a cargo de la científica mexicana Cristina Ordóñez, quien lleva desde 1999 haciendo estos trabajos en Bocas del Toro, pero no es hasta el 2003 que comienza oficialmente a reconocer los diferentes tipos de tortugas que anidan por esta región turística de la provincia. Su labor es de concienciación, en las comunidades cercanas a los lugares de anidamientos.
Posteriormente, convierte a los moradores de estas regiones en parte del equipo que vela por cumplir con la vigilancia, patrullaje y protección de las tortugas.

Ordóñez reconoce que ha sido bien difícil esta misión de incorporar a los nativos a las tareas de protección. No ha habido grandes tropiezos, solo se ha tenido que trabajar en el cambio cultural.
“Son comunidades que han vivido de la caza y pesca de la tortuga y estamos provocando que den un salto hacia la conservación de esta especie en peligro de extinción, y es ahí donde hemos tenido algunas dificultades. Principalmente porque queremos pasar a tener comunidades autosostenibles, que vivan del turismo, gracias a las tortugas, y no que se las coman. Es por eso que les enseñamos a mantenerlas vivas y protegidas”.
“En Isla Colón, por ejemplo, estamos llevando a cabo un proyecto con la comunidad de Bluff, en donde los jóvenes son entrenados como guías de turistas y monitores de la playa, en la que llevan a cabo trabajos de investigación acerca de los diferentes tipos de tortugas que visitan esta playa”, dijo la experta.
Para Ordóñez, la importancia es mantener limpias las playas, porque son los lugares de anidación, y después de llevar a algunos turistas a ver ese proceso de la naturaleza de una manera ordenada, que no se afecte la especie y puedan tener los moradores una entrada económica producto del trabajo de conservación.
Pese a estos esfuerzos, la carne y huevos se siguen vendiendo de forma clandestina. Las tortugas son atrapadas desovando, en el mar con arpones y trasmallos, y por estos motivos la cantidad de animales que llegan cada año a las costas bocatoreñas disminuyó.
Lo dijo durante una entrevista con este diario.
- nosotros como ong hemos trabajado durante mucho tiempo con los moradores de las comunidades, para que nos ayuden a conservar el hábitat de esta especie marina y, además, se promocionen como parte del turismo del archipiélago de la provincia.
- Científica.
Constante vigilancia
- Ecologistas aglutinados en la Asociación de Amigos y Vecinos de la Costa y la Naturaleza (Aamvecona), hacen operativos de limpieza en las playas, en los sitios donde cada año anidan las tortugas marinas.
- La Policía Nacional, por su parte, revisa los botes que llegan de diferentes regiones del archipiélago a los muelles de Isla Colón y Almirante, para prevenir el delito.