Más de un centenar de trabajadores participaron hoy en una marcha pacífica por el centro de Santiago en protesta por los despidos masivos que se han producido en diferentes empresas de Chile.
Los manifestantes se dirigieron hacia el palacio de La Moneda, donde un reducido grupo de representantes sindicales entregó una carta dirigida a la presidenta Michelle Bachelet, en la que se pide al Gobierno que adopte medidas que protejan a los trabajadores en tiempos de crisis económica.
Buena parte de los asistentes a la marcha eran trabajadores despedidos por la paralización de las obras del proyecto Costanera Center, en el sector santiaguino de Las Condes.
El Costanera Center, con un costo previsto de 600 millones de dólares, contempla la construcción de cuatro edificios, todos por encima de los 100 metros, de los cuales destaca la torre más alta, de 70 pisos y con una superficie de 128.000 metros cuadrados.
La empresa chilena Cencosud anunció la semana pasada la paralización de las obras de construcción del que sería el edificio más alto de toda Suramérica a causa del "contexto económico actual", informó entonces el gerente, Daniel Rodríguez.
En la marcha también participaron trabajadores del comercio, bancos, y representantes de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), que anunciaron una jornada de paro nacional para el próximo 17 de abril.
La presidenta en funciones de la CUT, María Rosas, criticó los despidos llevados a cabo por Cencosud, una de las empresas chilenas que obtuvo mayores beneficios el año pasado, y criticó la actitud del empresariado chileno.
"Los empresarios anuncian que la crisis ya llegó, pero lo hacen para bajar los costos para cuando realmente estemos en crisis. Se paralizó una construcción que era el símbolo de la modernidad, dejó a 3.500 trabajadores en la calle y todo esto sin que haya llegado la crisis", apuntó a Efe la representante sindical.
Rosas aseguró que los empresarios chilenos "son muy cavernícolas para enfrentar la crisis pero muy modernos para ganar dinero", y apeló a la intervención del Gobierno para que impulse los proyectos de construcción pendientes.
"Chile es el país que tiene la economía más abierta del mundo", criticó la dirigente sindical, que definió al país como "el paraíso de la especulación" y reclamó mayores garantías de los derechos laborales.
La protesta transcurrió de forma pacífica y sin incidentes, y en todo momento estuvo custodiada por un fuerte dispositivo policial.