TRANSPORTE**La peor desgracia de un dueño de auto particular, salvo salir herido o perder la vida, es chocar con un vehículo dedicado al transporte público de pasajeros. Para empezar, siempre es por imprudencia o mala intención del conductor del bus


TRANSPORTE**La peor desgracia de un dueño de auto particular, salvo salir herido o perder la vida, es chocar con un vehículo dedicado al transporte público de pasajeros. Para empezar, siempre es por imprudencia o mala intención del conductor del bus o del taxi. Luego del hecho, viene la demora en la espera del agente del Tránsito, que nunca llega. Y cuando lo hace, no se cante victoria, porque de allí en adelante, empieza la odisea.
COLISION**Una vez ganado el caso, tras las infinitas posposiciones de la audiencia ante el juez de tránsito - porque el busero o taxista nunca va, ya que no le importa - se encuentra uno con que la sentencia que condena al último, no vale nada. En efecto, el busero siempre dice que "no tiene dónde caerse muerto", mientras que el dueño del vehículo responsable no aparece, a más de que el mismo es de la financiera o está hipotecado.
SEGURO**El remedio es que tengan seguro. Pero los dirigentes del sector y del Tránsito siempre dicen que las compañías no les quieren vender. ¡Mentira! Lo acaba de reconocer uno de ellos, Iturbides Quintero, de la Cámara Provincial de Transporte. Dice que el 40% de los transportistas tiene pólizas de vida de hasta B/.5.50 al mes. Y las de daños a terceros cuesta de B/.270 a B/.350 al año, cubriendo B/.20 mil por accidente. Es pura sinvergüencería.


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129507
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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