Un sector del transporte urbano, incluidos taxistas, celebró hoy un paro parcial de labores en varias ciudades de Honduras exigiendo que no haya más aumento a los combustibles y un bono que aseguran les adeuda el Gobierno.
Los manifestantes piden, además, que se congele durante diez años la extensión de permisos de operación porque hay exceso de unidades, a lo que se suma la competencia desleal de microbuses y taxis sin licencia para prestar el servicio, conocidos como "fantasmas" o "pirujos" (clandestinos).
El presidente de la Asociación Interdepartamental de Puntos de Taxis, Roberto Pagoada, dijo a periodistas, entre otras cosas, que el continuo incremento del precio de los combustibles también les afecta, por lo que pidió al Gobierno que preside Porfirio Lobo que cesen los aumentos de los derivados del petróleo.
Los transportistas pararon durante unas tres horas en al menos cuatro ciudades del país: Tegucigalpa, San Pedro Sula, La Ceiba y Santa Rosa de Copán (centro, norte y occidente), informaron algunos dirigentes del sector en la capital hondureña.
En Tegucigalpa hubo tres movilizaciones que después convergieron frente a la Casa Presidencial, alterando la circulación del tráfico en varios puntos de la ciudad.
La designada presidencial (vicepresidenta), María Antonieta Guillén, recibió en su despacho a un grupo de representantes de los manifestantes para conocer sus demandas y ver qué solución se les puede ofrecer, informó la Casa Presidencial en un comunicado.
"Lo importante es que vemos voluntad de parte del Gobierno, llegamos a algunos acuerdos de los cuales la designada presidencial hablará con el presidente Porfirio Lobo para darnos respuesta a las peticiones que hemos hecho", expresó el dirigente Rigoberto Galo.
Otro dirigente, Jorge Lanza, dijo que no le están fijando plazos al Gobierno para que responda a las demandas planteadas y que quedan a la espera de la respuesta del Ejecutivo.