TRANSPORTISTAS**Tan pronto amenazaron con el paro, surgieron voces discrepantes del seno de las organizaciones transportistas que lo aupaban. Ellas conducían a la conclusión que tras el ruidoso movimiento no se pretendía propósito altruista ni reivin


TRANSPORTISTAS**Tan pronto amenazaron con el paro, surgieron voces discrepantes del seno de las organizaciones transportistas que lo aupaban. Ellas conducían a la conclusión que tras el ruidoso movimiento no se pretendía propósito altruista ni reivindicador alguno, sino el mero prurito de quedarse cuatro gamonales del grupo con el negocio de importación y venta de combustible. O sea que con la huelga no buscaban obtener una rebaja del precio, sino forzar al gobierno a darles una concesión.
GAMONALES**Son dueños de miles de vehículos y dominan casi todas las organizaciones de transportistas, quienes en contubernio con autoridades del Tránsito y del Ministerio de Gobierno, han venido controlando el negocio de los cupos y las piqueras, reservando para sí o para sus allegados, los puestos directivos y hasta plazas para legisladores, con relativo éxito. Ellos saben que un alza del precio del combustible no se remedia con un paro; pero a cambio de desmontarlo, quieren obtener la concesión.
NEGOCIO**Con ella sumarían a su conglomerado de negocios (vehículos, repuestos, préstamos, cuotas sindicales, piqueras, gasolineras), el de la distribución de combustible que quieren destinar a un mercado cautivo de 40 mil buses y taxis. Lo reprochable es que les importa un bledo las incomodidades que causen y el daño que inflijan a la economía nacional con un paro insensato, con tal de salirse con la suya, pese a que no cuentan con las garantías para manejar con seriedad un negocio de tanta responsabilidad.


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154026
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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