Autoridades y participantes en una milenaria travesía en canoa en honor a la diosa maya Ixchel, que se celebra cada año en aguas del Caribe mexicano, rogaron hoy a la deidad el retorno de los turistas a esa zona, ahuyentados por una epidemia de gripe A que prácticamente ha sido superada.
Esta representación es el punto de partida de intensas campañas de promoción para recuperar al maltrecho sector turístico del estado de Quintana Roo (sureste de México), que ha sufrido pérdidas estimadas en 10 millones de dólares por día.
Hasta ahora en ese estado, especialmente en la zona norte, donde está Cancún, permanecen cerrados 39 hoteles, lo que ha provocado la supresión de 20.000 empleos directos y más de 30.000 indirectos.
"El ritual de la adoración a la diosa Ixchel significaba días de fiesta en el pueblo maya, donde valientes canoeros se preparaban para realizar la travesía sagrada y obtener para el pueblo entero los favores de la diosa fértil", recordó hoy la secretaria estatal de Turismo, Sara Latife Ruiz, al inaugurar el evento.
"Hoy pedimos que regrese la fertilidad a Quintana Roo. Queremos que los turistas sepan que estamos listos para recibirlos", agregó.
Aunque la epidemia de gripe A tuvo su epicentro en la capital mexicana, las autoridades adoptaron fuertes medidas preventivas el pasado 23 de abril lo que, unido a la muerte de decenas de personas (78 hasta ahora), propiciaron la cancelación de viajes a todos los destinos turísticos del país.
Desde las tres de la mañana 180 navegantes, la mayoría trabajadores de hoteles y restaurantes del parque ecoturístico de Xcaret, ultimaban los preparativos para iniciar el recorrido de 18 kilómetros por mar que separa el continente de la isla de Cozumel, donde se encuentra el centro de adoración a Ixchel.
La ancestral travesía en canoa, asesorada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y un grupo de expertos en la cultura maya, está plagada de misticismo, pues cuenta con la intervención de chamanes provenientes de poblaciones indígenas cercanas.
El origen de la ceremonia se remonta a alrededor del año 1000 de nuestra era, cuando Ppolé, en el actual Xcaret, se convirtió en el principal puerto de embarque y de resguardo para la región.
Por allí pasaban cinco de las seis rutas marítimas de los itzaes, un grupo maya que dominaba el comercio por mar hasta Panamá y cuyos integrantes han sido considerados "los fenicios del Nuevo Mundo".