TRIBUNAL**Una de las virtudes que reconocemos a los actuales magistrados del Tribunal Electoral es su capacidad de tomar decisiones, de divulgarlas abiertamente al público, de escuchar a la opinión ciudadana y, de estimarlo necesario, de rectificar si entienden que las objeciones que se les formulan tienen mérito. Y han descubierto algo valioso, que ninguno de los demás altos funcionarios actuales ha advertido.
RECTIFICACION**Y es que ninguna corona se les cae si enmiendan una mala decisión. Por el contrario, se ganan el respeto y respaldo ciudadano. La de ayer fue otra muestra espléndida de ello cuando, ante el clamor popular y los temores de que la mano de los partidos estuviera metiéndose hasta en el recuento de votos y la proclamación de ganadores en la próxima elección, retomó bajo su exclusivo control el asunto.
ESCRUTINIO**Serán ellos quienes decidan, con mejor criterio, quiénes han de integrar la Junta Nacional de Escrutinio, que es el organismo encargado de decir quién gana y quién pierde. Porque, al contrario de lo que todo el mundo cree, esa no es función de los magistrados. A ellos no corresponde contar un solo voto ni proclamar a nadie. Ellos apenas si fallan los recursos e impugnaciones, con muchas limitaciones legales.