Casi dos tercios de la población estadounidense, un 64 por ciento, creen que seguir combatiendo en Afganistán ya no merece la pena, según una encuesta publicada hoy por el diario The Washington Post y la cadena ABC.
El porcentaje es el más alto desde 2007, cuando ambos medios de comunicación comenzaron a elaborar la encuesta bianual, y muestra un avance significativo desde 2009, cuando un 44 por ciento se oponía a la guerra.
El 64 por ciento de encuestados que desaprueba la misión de su país considera también que el presidente Barack Obama debería retirar "un número sustancial" de soldados este verano, cuando está previsto que comience la salida del contingente estadounidense.
Sin embargo, sólo un 39 por ciento espera que Obama retire efectivamente una gran proporción de las tropas.
La operación de salida forma parte del plan de la OTAN de transferir el control de las 34 provincias del país a las fuerzas de seguridad afganas para finales de 2014, aunque Estados Unidos ha apuntado a que podría mantener una pequeña proporción de sus tropas después de esa fecha.
El mayor apoyo a la estrategia de Obama se encuentra, paradójicamente, entre los republicanos, de los que aproximadamente la mitad aprueba la misión estadounidense en el país, según la encuesta.
Sólo el 19 por ciento de los demócratas, en cambio, consideran que la guerra aún merece la pena, mientras que entre los independientes el rechazo es de alrededor de dos tercios.
Un 80 por ciento de los independientes, que votaron mayoritariamente por Obama en 2008, creen que la retirada que comience en julio debería afectar a un número sustancial de las tropas, y la mayoría se declaran "convencidos" de que los resultados de la guerra se corresponden con su coste.
El comandante de las fuerzas aliadas en Afganistán, el general David Petraeus, compareció hoy ante el Congreso para defender la estrategia que dará luz verde a la retirada, ante una audiencia escéptica dados los últimos datos que llegan del país.
Un informe del Pentágono reveló el pasado noviembre que el nivel de violencia en Afganistán es ahora el mayor registrado en los nueve años que van de guerra, con un 70 por ciento más de incidentes en combate en el último año, y un aumento del 300 por ciento entre 2007 y 2010.
Los 1.005 adultos de todo el país que respondieron la encuesta también opinaron sobre la respuesta de Obama ante las protestas que se han expandido en Oriente Medio en los últimos dos meses.
Los resultados muestran impresiones divididas: para un 45 por ciento de los encuestados, la gestión del Gobierno ha sido correcta, mientras que un 44 por ciento no la aprueba.
En el caso de Libia, alrededor de seis de cada diez estadounidenses aprobarían que su país participase en la imposición de una zona de exclusión aérea sobre el territorio, una acción que los republicanos del Congreso consideran imperativa pese a las reticencias del secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates.
No obstante, menos del 50 por ciento de los encuestados está de acuerdo con una acción militar unilateral por parte de Estados Unidos, y alrededor del 25 por ciento de ellos cambia de opinión cuando se les informa de que esa acción requeriría bombardeos.
Alrededor de la mitad de los encuestados creen que las revueltas en Oriente Medio perjudicarán la capacidad de Estados Unidos para luchar contra los grupos terroristas en la región, y más de un 70 por ciento cree que las protestas resultarán en nuevos Gobiernos, aunque estos no serán "necesariamente" democráticos.
La encuesta nacional se desarrolló por vía telefónica entre el 10 y el 13 de marzo, con un margen de error de más o menos 3,5 puntos porcentuales.