Un alud de barro y rocas dañó en las últimas horas una treintena de viviendas en la ciudad de Chaitén, en el sur de Chile, devastada y abandonada desde el pasado mayo por la erupción del volcán del mismo nombre, informaron hoy fuentes oficiales.
"Con las últimas lluvias se produjo un aumento del caudal del río Blanco, lo que hizo sobrepasar las barreras que se han dispuesto", relató a radio Cooperativa Paula Narváez, designada delegada presidencial para la zona desde que comenzó la erupción.
El mencionado río ha experimentado en los últimos meses varios desbordes que han destruido casas e infraestructura de Chaitén, cuyos 7.000 habitantes fueron evacuados a raíz de la erupción, que cubrió de cenizas gran parte de la provincia de Palena, a unos 1.300 kilómetros de Santiago.
Narváez, señaló que la Dirección de Vialidad va a continuar trabajando en mantener el río Blanco en su cauce" y dijo que la nueva crecida del cauce refuerza el llamamiento del Gobierno para mantener deshabitada la ciudad.
En las últimas semanas, alrededor de un centenar de personas han regresado a Chaitén y se han instalado en sus antiguas viviendas pese a carecer de servicios básicos como electricidad, agua potable, gas o telefonía.
Agregó que en las próximas semanas se entregará a la presidenta, Michelle Bachelet, un informe que da cuenta del nivel de toxicidad de las cenizas volcánicas y de la posibilidad de reconstruir la ciudad en el mismo lugar.
Narváez, por otra parte, dio a conocer los resultados de un estudio según el cual la situación de Chaitén le ha costado al Estado chileno, en seis meses, más de 23.000 millones de pesos (unos 40 millones de dólares).
La suma corresponde al pago de bonos a unas 1.800 familias desplazadas, ayuda a pequeños ganaderos, subsidios de vivienda, capacitación y empleos, además de viajes programados a la zona siniestrada.
Según Narváez, se espera la aprobación de fondos para respaldar estudios técnicos o universitarios a unos 400 jóvenes de Palena.
Según el estudio, que abarcó una muestra de 800 familias desplazadas, un 45,2 por ciento no tiene intención de regresar a Chaitén, otro 42,6 por ciento no ha tomado una decisión y sólo un 12,2 por ciento está dispuesto a retornar.
Narváez destacó que una mayoría del 59 por cierto de los encuestados no presenta problemas agudos en el área psicosocial, mientras un 40 por ciento admite dificultades para adaptarse al lugar donde se encuentra ahora.
La actividad del volcán, de 960 metros de altitud, se ha mantenido intermitente, con una columna eruptiva de unos 3.000 metros en los últimos días, mientras la semana pasada una ola de pequeños sismos alertó a los expertos sobre una erupción de mayor magnitud que finalmente no se produjo.