El dueño de una mansión allanada en Argentina por los investigadores de una red de narcotraficantes a la que se vincula con el cartel mexicano de Sinaloa es un empresario local que está prófugo y solía presentarse como un "hombre de la DEA" estadounidense, informaron hoy fuentes judiciales.
Se trata de Hernán De Carli, de 37 años y propietario de uno de los inmuebles registrados este miércoles en una serie de operativos que concluyó con la detención de siete personas, entre ellas los padres, el hermano y una amiga del empresario.
Esas cuatro personas fueron liberadas hoy tras declarar ante el juez federal Federico Faggionatto Márquez, que investiga la venta de efedrina a una banda mexicana que opera en Argentina para elaborar drogas sintéticas.
El magistrado tiene previsto indagar en las próximas horas a los otros tres apresados ayer, que son una funcionaria del municipio bonaerense de General Rodríguez, un policía y un antiguo agente penitenciario.
Al registrar la lujosa vivienda que De Carli posee en la periferia de la capital argentina, las fuerzas de seguridad hallaron un arsenal, credenciales que le identifican como miembro de la DEA y una camioneta con matrícula estadounidense, entre otros elementos.
Los familiares del empresario, que al parecer se dedica a la venta de repuestos y máquinas cortadoras de césped, dijeron a los investigadores que el hombre viajó esta semana a Estados Unidos para efectuar una operación inmobiliaria.
En los procedimientos del miércoles también intervino la justicia de la ciudad bonaerense de Mercedes, que lleva adelante las pesquisas por el asesinato de tres empresarios farmacéuticos argentinos supuestamente vinculados con la banda de traficantes de drogas.
Los cuerpos acribillados a balazos de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina aparecieron el 13 de agosto último en un descampado cercano a la ciudad de General Rodríguez, en las afueras de Buenos Aires.
Entre los detenidos ayer está Cristina Otero, funcionaria de la ciudad bonaerense de General Rodríguez y quien trabajaba junto a otro empleado público que fue arrestado hace semanas tras haber rentado a los "narcos" mexicanos un depósito donde fueron hallados tambores con efedrina de máxima pureza.
También fue arrestado el policía de General Rodríguez Darío Atrio, a quien un testigo de identidad reservada vinculó con el triple crimen, y el ex agente penitenciario Miguel Ángel Lombardi, que era custodio de Hernán de Carli.
La causa que investiga Faggionatto Márquez tiene una veintena de detenidos, entre ellos nueve mexicanos.
Jesús Martínez Espinoza, otro mexicano que al parecer es el cabecilla de la red de narcotraficantes, está detenido en Paraguay y este viernes será extraditado a Argentina.
Por la causa del triple crimen está arrestado el mexicano Rodrigo Iturbe, quien también aparece mencionado en la causa del tráfico de efedrina.
Este caso desembocó en un endurecimiento de los controles sobre el comercio de productos farmacéuticos después de que varios expertos coincidieron en que Argentina se había convertido en terreno fértil para el tráfico ilegal de sustancias usadas en la elaboración de drogas sintéticas.
El abogado de las viudas de las víctimas del triple crimen, Miguel Ángel Pierri, dijo que cree que los empresarios asesinados estuvieron "cerrando un negocio" en la mansión de De Carli y no descartó que hayan estado cautivos en esa residencia.
En la casa, valuada en unos dos millones de dólares, también fueron encontradas diez armas, entre ellas dos pistolas de los mismos calibres que las utilizadas en los asesinados de Forza, Ferrón y Bina.