El arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, pidió hoy la entrega de la catedral metropolitana en donde permanece un grupo de lisiados de la guerra civil salvadoreña (1980-1992) para exigir un aumento de su pensión, y qué impidió celebrar, entre otras, la misa de Año Nuevo.
"Suplicamos al Señor que la catedral de San Salvador sea entregada pronto, lamentamos que esté tomada y pedimos al Señor que pronto se nos entregue", rogó hoy el prelado al finalizar la misa dominical que se realizó en la parroquia Sagrado Corazón, ante la imposibilidad de llevarla a cabo en la iglesia metropolitana.
Escobar Alas destacó que la Iglesia salvadoreña se ha visto afectada con esta ocupación y aunque reconoce estar "sensible a las necesidades" de los lisiados de guerra, la situación "impide totalmente entrar en un proceso de diálogo" como mediadores entre este grupo y el Gobierno de Mauricio Funes.
"Nosotros estamos siempre dispuestos, la Iglesia siempre ha colaborado y tiene la mejor voluntad de colaborar en cualquier medida (...) pero cuando se toma la catedral estamos fuera de esa posibilidad", sostuvo.
El grupo de lisiados, que permanece en el templo desde el pasado 20 de diciembre, exige el aumento del monto de su pensión y la incorporación al sistema de pensiones de los padres de ex guerrilleros y ex militares fallecidos en el conflicto, así como la mediación de la Iglesia para comenzar negociaciones con el Gobierno.
Según medios locales, los manifestantes impidieron la celebración, entre otras, de la misa de Año Nuevo y han sostenido discusiones con algunos feligreses quienes les han solicitado abandonen el templo salvadoreño.
El pasado 22 de diciembre, Funes anunció el pago, por primera vez desde la firma de los acuerdos de paz de 1992, de un aguinaldo de 19,5 millones de dólares para 11.277 lisiados, discapacitados y beneficiarios de los ex combatientes, sin embargo, la protesta continúa en los alrededores y en la puerta de la Catedral.
Según organismos humanitarios, la guerra civil en este país causó 75.000 muertos, 8.000 desaparecidos y 12.000 lisiados, entre los que se encuentran ex guerrilleros, ex integrantes del Ejército y civiles.