Argentina carece hoy de medios para afrontar desastres causados por terremotos, advirtió la Asociación de Geofísicos y Geodestas del país suramericano, conmovida por el catastrófico terremoto que arrasó a Haití el pasado día 12.
El sistema nacional "es poco efectivo para afrontar las emergencias" y, "menos aún, cuenta con un programa para manejar los riesgos de desastres", subrayó la presidenta de la institución, María Pacino, en una entrevista publicada hoy por el diario Perfil, de Buenos Aires.
Para Pacino es necesario un conjunto de disposiciones, medidas y acciones para hacer frente al desastre en las diferentes fases de prevención, preparación y alerta, respuesta, y rehabilitación y reconstrucción después de lo ocurrido.
"Los argentinos tienen una baja percepción del riesgo. Es una cuestión cultural. Hay una tendencia a creer en la predestinación y en castigos divinos o a aplicar la conocida frase 'a mí no me va a pasar'", apuntó.
En las denominadas "zonas de alto riesgo sísmico", como Haití o las provincias de San Juan y Mendoza, en el oeste de Argentina y fronterizas con Chile, se registran alrededor de 25 sismos diarios, "aunque no todos son percibidos por la población", indicó Pacino.
Destacó que Buenos Aires no está a salvo de los temblores a pesar de que la capital argentina está en la zona con menor actividad sísmica del país.
En 1888 hubo un sismo con epicentro en el río De la Plata que causó daños estructurales en las ribereñas Buenos Aires y Montevideo, recordó.
En junio de 2002 un terremoto de 6,5 grados en la escala de Richter con epicentro en la zona central de Chile se sintió en Buenos Aires, distante a 1.000 kilómetros, para alarma de los porteños.
En la capital argentina también se sintió el último gran terremoto sufrido en este país, en noviembre de 1977, cuando un temblor de 7,5 grados de magnitud arrasó con el pequeño poblado de Caucete, en San Juan, con el resultado de un centenar de muertos.
Pero el más fuerte, recordó la especialista, fue el registrado en octubre de 1894 con una magnitud de 8 grados también con epicentro en San Juan, donde se calcula que hubo un centenar de víctimas.
El que mayores destrozos causó fue el que asoló en marzo de 1861 a Mendoza, capital de la provincia homónima vecina a San Juan y a Chile, que causó unos 6.000 muertos, cifra equivalente a un tercio de la población que por entonces tenía la ciudad.
La geofísica alerta que aunque algunas provincias, como San Juan, después de la experiencia de los terremotos sufridos "han hecho esfuerzos para reedificarse siguiendo pautas de prevención", en algunos lugares todavía existen "muchas casas coloniales que difícilmente puedan resistir un sismo de gran magnitud".
Esta semana hubo ocho sismos que no causaron daños en siete provincias de Argentina, que el domingo próximo, en coordinación con España, enviará un tercer cargamento de ayuda a las víctimas del terremoto del 12 de enero pasado en Haití.