Las grandes cadenas de supermercados europeas carecen en general de suficientes mecanismos para asegurarse de que sus productos no provienen de la explotación de trabajadores en los países en desarrollo, afirma un informe de la organización Consumers International (CI) divulgado hoy.
El estudio, presentado en la sede de Naciones Unidas, considera "decepcionante" el respeto a los preceptos de la responsabilidad social corporativa (RSC) en las empresas del sector.
"Pese a algunos ejemplos positivos, la mayoría de los supermercados no puede demostrar que asume la responsabilidad de asegurar el respeto a las condiciones laborales (dignas) y el comercio justo en sus cadenas de proveedores", señala el documento.
Entre las excepciones que menciona están las cadenas Coop Italia y Coop Dinamarca, mientras que señala a las francesas Auchan y Carrefour, además de la española Mercadona y la belga Colruyt, entre las que han adoptado "algunas medidas" en este terreno.
Los autores del estudio centraron la investigación en las "marcas blancas" (las que comercializan los supermercados con su propio nombre) que ofrecen las grandes cadenas, ya que en estos productos tienen un mayor control sobre la cadena de proveedores.
Además, su capacidad de compra los convierte en actores dominantes en los mercados de la alimentación y les proporciona el poder de tener influencia en las prácticas de los proveedores.
Las cinco principales cadenas en los ocho países examinados (España, Bélgica, Francia, Dinamarca, Grecia, Italia, Portugal y Polonia) controlan el 50% el mercado, resalta la CI.
En sus conclusiones, el informe afirma que "es evidente que las iniciativas sobre la RSC no incluyen siempre a todos los productos y tampoco se aplica siempre activamente a las cadenas de proveedores en los países en desarrollo".
Tampoco se proporciona suficiente información sobre el cumplimiento de las políticas de responsabilidad social compartida de las empresas y las auditorías efectuadas para garantizar su respeto.
Además, sólo 5 de las 16 compañías examinadas tienen reglamentos internos sobre salarios dignos y en apenas tres existen mecanismos de denuncia de abusos.
La mayoría de las cadenas de supermercados carece de mecanismos para asegurar que las relaciones con sus proveedores se ajustan a las normas del comercio justo, afirma el informe.
Consumers International también asegura que la posición del sector en esta materia contrasta con la opinión de los consumidores europeos, que en un sondeo paralelo al informe respaldaron que se pague a los proveedores precios que aseguren salarios dignos para los trabajadores, dijo la organización.
"Este resultado confirma otros sondeos de consumidores que demuestran la creciente preocupación del consumidor europeo sobre las consecuencias que su elección de productos tiene en otras personas", agregó.