La policía investiga la falsa alarma que saltó hoy en la Universidad de Princeton (Nueva Jersey) después de que un hombre aparentemente armado se paseara por las instalaciones del prestigioso centro universitario y obligara a que se cerrara el campus.
Las autoridades de la Universidad ordenaron el cierre de todas sus instalaciones y pidió a los estudiantes que no abandonaran los edificios en los que se encontraban esta mañana, pero poco después todo resultó ser una falsa alarma.
Según informan varios canales de televisión locales, el estado de alerta que decretó la conocida universidad fue provocado por "un hombre sin identificar que se encuentra detenido y que al parecer llevaba una pistola de juguete".
Princeton había pedido a sus estudiantes, mediante un comunicado que colgó en su página electrónica, que no abandonaran los edificios en los que estaban ante la posibilidad de que un hombre armado estuviera en las instalaciones universitarias.
"Antes de las 11 horas (15.00 GMT), se vio a un hombre con lo que parecía ser una pistola en las inmediaciones de uno de los dormitorios del campus", aseguró la universidad en un comunicado inicial.
Pocos minutos después, las autoridades del centro comunicaron a sus alumnos en otro mensaje electrónico que la situación no revestía seriedad, por lo que procedió a la apertura del campus y ordenó la reanudación de las actividades.
"El Departamento de Seguridad Pública de la Universidad de Princeton ha comprobado que no hay ningún pistolero en el campus", aseguró la universidad en un nuevo comunicado, en el que también informó de que la policía seguía investigando lo sucedido.
El episodio de hoy hizo saltar todas las alarmas en la sociedad estadounidense, ya sensibilizada por episodios violentos que han tenido lugar en centros educativos en los últimos años.
El caso que más se recuerda en Estados Unidos es el de la Universidad Politécnica de Virginia, donde un estudiante que luego se suicidó mató a 32 personas en el campus en 2007.
También está en la memoria de todos la matanza de la Escuela Secundaria Columbine, en Colorado, en la que dos adolescentes con problemas emocionales y psicológicos sembraron de bombas el centro educativo y mataron a trece personas en 1999.
El último tiroteo perpetrado en un centro educativo de Estados Unidos se produjo el pasado 26 de abril en la Universidad de Hampton, en Virginia, cuando joven de 18 años irrumpió en los dormitorios del campus e hirió a dos personas.
Otro trágico incidente se produjo el pasado abril, cuando un inmigrante de origen vietnamita irrumpió en un centro de atención a extranjeros en Binghamton (Nueva York), mató a 13 personas e hirió a otras doce antes de quitarse la vida.