La decisión del juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos John Paul Stevens, de 89 años, de contratar a sólo un ayudante para el periodo de sesiones que arranca en octubre de 2010 ha desatado especulaciones en la prensa de que planea jubilarse.
Stevens es el más progresista de los nueve magistrados del Tribunal Supremo, la máxima instancia judicial del país, que tiene la última palabra en temas tan controvertidos como la pena de muerte o el aborto.
Al igual que la mayoría de los jueces, Stevens contrata a sus nuevos asistentes con un año de antelación y ha confirmado que tiene sólo uno para el otoño de 2010, en lugar de los tres o cuatro habituales.
Eso ha hecho que los diarios estadounidenses, desde Los Ángeles Times hasta el Washington Post especulen hoy con la posibilidad de su salida del Supremo, a donde llegó en 1975.
El diario San Francisco Chronicle recordó que la primera señal clara de que el juez David Souter, que dejó el tribunal al final del periodo de sesiones en junio de este año, planeaba retirarse tuvo lugar cuando salió a la luz la noticia de que no había contratado a su grupo completo de ayudantes.
Original de Chicago, Stevens, que cumplirá 90 años en abril, fue designado para el cargo por el presidente Gerald Ford (1974-77).
El presidente estadounidense designa a los jueces del Supremo, cuyo nombramiento tiene que ser confirmado posteriormente por el Senado.
El magistrado se mostró a favor en los 80 de prohibir la pena de muerte para los discapacitados mentales y los menores de 18 años en el momento de cometer el crimen, una visión que acabó imponiéndose.
Fue además uno de los primeros en defender los derechos de los homosexuales y jugó un papel fundamental en una decisión de 2003 que eliminó las legislaciones estatales que criminalizaban las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.
Stevens, un veterano de la II Guerra Mundial, jugo también un rol clave en cuatro decisiones que rechazaron la política del presidente George W. Bush en Guantánamo y que permitieron que los detenidos allí pudieran solicitar su liberación ante un juez federal de Estados Unidos.
El magistrado es el segundo de mayor edad en la historia del alto tribunal después de Oliver Wendell Holmes, que se retiró tan sólo dos meses antes de su 91 cumpleaños.
Su potencial partida no alteraría el reparto de fuerzas en el Supremo, dividido entre cuatro progresistas, cuatro conservadores y un juez bisagra que suele votar con el bando conservador, ya que daría al presidente Barack Obama (demócrata) la posibilidad de elegir a un nuevo juez para el Supremo.
Obama ya ha seleccionado este año a la magistrada de origen hispano Sonia Sotomayor para sustituir a Souter.